"El primer y único objetivo de un buen gobierno es el cuidado de los seres humanos y su felicidad y no su destrucción." -- Thomas Jefferson
Estrategia para el Control de las Drogas: Visión General
La primera obligación de un gobierno es proteger a sus ciudadanos. La Constitución de los Estados Unidos de América -- tal como ha sido interpretada por mas de 208 años -- articula la obligación del gobierno federal de proteger el bienestar público, brindándole protección contra todas las amenazas nacionales y extranjeras. Las drogas ilegales constituye una amenaza semejante. Las substancias tóxicas y adictivas presentan un peligro para la sociedad en general. Como un cáncer corrosivo e insidioso, el consumo de drogas disminuye el potencial que tienen nuestros ciudadanos de crecer y desarrollarse.
Las tradiciones del Gobierno estadounidense y de la democracia apoyan la autodeterminación y la libertad. Aunque el gobierno debe minimizar su interferencia en la vida privada de la ciudadanía, no puede negar seguridad a los individuos y la cultura colectiva que el pueblo defiende. El abuso de las drogas y sus consecuencias destruyen la libertad personal y el bienestar de las comunidades. El crimen, la violencia, la conducta antisocial, los accidentes, los embarazos no planificados, los niños expuestos a las drogas, y la adicción, son sólo parte del precio que el uso de las drogas ilícitas impone a la sociedad. Cada persona que usa drogas pone en peligro su capacidad de pensar en forma racional y su potencial de tener una vida plena y productiva. El abuso de las drogas agota la fortaleza física y moral de los Estados Unidos de América. Engendra los carteles internacionales criminales y enriquece a los indivíduos venden drogas a los niños. Las drogas ilegales fomentan el crimen y la violencia en nuestras ciudades, suburbios y áreas rurales.
Las muertes inducidas por las drogas se incrementaron en un 47 por ciento entre 1990 y 1994 y alcanzaron un total de aproximadamente 14,000 al año.1 Las drogas ilegales también constituyen una carga para nuestra sociedad de aproximadamente $67 mil millones de dólares en costos sociales, criminales y de salud, cada año.2 Sin la acción efectiva del gobierno, el daño a nuestro país sería aún mayor. Los historiadores han documentado la experiencia norteamericana con la drogadicción los últimos doscientos años. El flujo y reflujo del uso de drogas recurre en ciclos de aproximadamente treinta años: un público desinformado o un público que olvida las cosas se vuelve indiferente a los peligros del incremento en el uso de drogas y solo retrocede ante sus consecuencias devastadoras. Para beneficio de todos los norteamericanos, la Estrategia Nacional para el Control de las Drogas establece un rumbo ininterrumpido hacia la reducción del abuso de drogas y sus consecuencias negativas.
Un Plan Comprensivo de Diez Años
La Estrategia considera la relación entre los recursos disponibles y los objetivos. Como todo plan factible de ejecución, la Estrategia ofrece los medios para alcanzar los objetivos de manera eficiente. La Estrategia establece el horario de los esfuerzos a realizar y reexamina su relevancia a medida que cambian las condiciones. La Estrategia también incorpora la voluntad. Con optimismo, el pueblo norteamericano se dedica a la propuesta de que nuestro país puede llegar a ser más seguro y sano nutriéndose del vigor de comunidades prósperas y ciudadanos responsables.
La Estrategia Nacional para el Control de las Drogas está diseñada para servir de guía en el largo plazo. Propone un compromiso de diez años, apoyado por presupuestos de cinco años a fin de que la continuidad del esfuerzo pueda contribuir a garantizar el éxito. La Estrategia encara los dos ángulos del desafío: limitar la disponibilidad de las drogas ilegales y reducir la demanda. Este documento contiene nuestra sabiduría colectiva para confrontar las drogas ilícitas. Proporciona una guía general a la vez que identifica iniciativas específicas. Algunos programas en particular serán revaluados anualmente a fin de maximizar las oportunidades de éxito, pero el enfoque general deberá ser mantenido. El desafío consiste en reforzar los avances a la vez que no se gastan los recursos en esfuerzos improductivos. No obstante, se debe asignar suficiente tiempo a un programa para que las evaluaciones prematuras no distorsionen los resultados.
La Estrategia Nacional para el Control de las Drogas es la guía principal de los Estados Unidos en la lucha para disminuir el uso de drogas ilícitas. Esta estrategia proporciona un compas para que la nación alcance este objetivo crítico. La Estrategia que fue desarrollada en consultas con organizaciones públicas y privadas, establece el rumbo de los esfuerzos colectivos de la nación contra las drogas.
El Mandato para una Estrategia Nacional para el Control de las Drogas
El Acta de las Substancias Controladas, Título II de la Acta Comprensiva para la Prevención y Control del Abuso de Drogas de 1970, constituye la base legal de la lucha del gobierno contra el abuso de drogas y otras substancias. Esta ley consolida numerosas regulaciones en relación a la producción y distribución de narcóticos, estimulantes, depresivos, alucinógenos, esteroides anabólicos, y químicos usados en la producción ilegal de substancias controladas.
El Acta federal Contra el Abuso de Drogas de 1988 establece como un objetivo de la política del Gobierno de los Estados Unidos la creación de una nación libre de las drogas. Una provisión clave de esa Acta fue el establecimiento de la Oficina de la Política Nacional sobre las Drogas para que defina las prioridades y objetivos del control nacional de las drogas, promulgue anualmente la Estrategia Nacional para el Control de las Drogas, y supervise la ejecución de la estrategia. El congreso requiere que la estrategia sea comprensiva, se base en la investigación; contenga objetivos de largo plazo y objetivos de corto plazo que puedan ser medidos, y esté encaminada a reducir el abuso de drogas y sus consecuencias. Específicamente, el abuso de drogas puede ser reducido: reduciendo
el número de usuarios ilegales; previniendo el consumo de drogas ilícitas, alcohol, y tabaco por parte de los menores; y reduciendo la disponibilidad de las drogas ilegales.
Evolución de la Estrategia Nacional para el Control de las Drogas
Desde que se aprobó el Acta Contra el Abuso de Drogas, se han elaborado siete versiones de la Estrategia Nacional para el Control de las Drogas. Todas ellas definen la reducción de la demanda de drogas ilegales como el foco principal de los esfuerzos por controlar las drogas. Además, los documentos también reconocen como el objetivo mas importante la prevención del consumo de drogas, alcohol y tabaco por parte de los jóvenes. La diferentes estrategias reconocen que ningún enfoque particular va a liberar a la nación del ciclo del abuso de drogas. Se ha logrado un consenso de que la prevención en el uso de drogas, la educación, y el tratamiento deben ser complementado con la reducción de la oferta interna y externa de drogas ilícitas en nuestras fronteras y al interior de los Estados Unidos. Cada estrategia también comparte el compromiso de mantener y poner en vigor las leyes contra las drogas. Por último, estas estrategias vinculan la política antidroga a una creciente masa de conocimientos científicos basados en la investigación de los problemas de las drogas en la nación.
A través de los años, las estrategias contra las drogas reconocieron como "objetivos" los resultados deseables. En 1996, la estrategia estableció cinco objetivos principales como la base de un esfuerzo nacional de largo plazo coherente y racional. Posteriormente, la Oficina de la Política Nacional para el Control de las Drogas solicitó y recibió comentarios provenientes de todo el país sobre la versión del año pasado. La estrategia de 1997 tomó en cuenta esta retroalimentación. El documento que resultó se ofrece como un filtro de la experiencia nacional y como un marco conceptual para reducir el uso ilegal de las drogas ilícitas y sus consecuencias en la próxima década.
Elementos de la Estrategia Nacional para el Control de las Drogas: 1997
- Democrática. El desafío nacional de nuestro país consiste en reducir el uso de drogas y sus consecuencias a la vez que se protegen las libertades individuales. Nuestro desafío internacional consiste en desarrollar programas efectivos que reduzcan el cultivo, producción y el tráfico de drogas ilícitas a la vez que apoyamos la gobernabilidad democrática y los derechos humanos.
- Orientada hacia los resultados. El resultado deseable de esta Estrategia es la disminución del uso de drogas y sus consecuencias negativas. Todas las iniciativas de la estrategia deben estar encaminadas a este fin. En el transcurso de diez años, muchos programas se adaptarán y evolucionarán a medida que evaluamos el progreso que se haya alcanzado.
- Balanceada. La reducción del problema de las drogas en los Estados Unidos requiere un programa balanceado, multifacético. No podemos esperar reducir el abuso de drogas dependiendo únicamente en un enfoque. En la Estrategia Nacional para el Control de las Drogas de 1989, William Bennett trazó una lección que todavía se aplica hoy: "... ninguna táctica -- que se lleve a cabo por sí sola o en detrimento de otras iniciativas valiosas y posibles -- puede funcionar para contener o reducir el uso de drogas." No podemos esperar panaceas, ni "balas de plata." No podemos detener ni esperar hasta encontrar una respuesta intelectual a este problema. La Estrategia de 1997 presenta un serie de enfoques que, si se toman conjuntamente, prometen disminuir el uso de drogas ilícitas en los Estados Unidos.
- Largo plazo. No existen las soluciones de corto plazo para un problema que requiere educar cada generación y mantener una ofensiva decidida contra los traficantes criminales. Nuestro enfoque debe ser continuo y de largo plazo. Vamos a reunir los recursos para resistir el tráfico de drogas, encarar el trauma social del abuso de drogas, y crear en las comunidad una atmósfera de apoyo y participación necesarios para educar a la juventud norteamericana. La Estrategia de 1997 presenta un bosquejo de una serie de enfoques que, si se toman conjuntamente, prometen disminuir el abuso de drogas por varias generaciones en los Estados Unidos.
- Amplio alcance. Una de las consecuencias del transporte y las comunicaciones modernas es el "achicamiento" del mundo y la nación. El abuso de drogas no está limitado a una región del país o a un país del mundo. La Estrategia incluye algunas iniciativas como la prevención, educación, tratamiento, investigación, puesta en vigor de la ley, interdicción, y la reducción de la cosechas de drogas ilícitas para encarar el uso de drogas ilegales en todo el espectro de la organización humana. No podemos poner fin al uso y abuso de la drogas en los Estados Unidos si permitimos que los traficantes subviertan otros gobiernos, establezcan refugios seguros en algunos países, o agoten la capacidad local de mantener el respeto a la ley. Las iniciativas que contempla la Estrategia de 1997 establecen una sociedad entre los gobiernos federales, estatales y locales, y las organizaciones que tienen sus bases en la comunidad y el sector privado a fin de resolver problemas comunes.
- Realística. Algunos creen que el uso de drogas está tan profundamente enraizado en nuestra sociedad y que no podemos tener la esperanza de reducirlo. Otros creen que el problema puede ser solucionado rápidamente si se adoptan medida draconianas. Evitando los extremos, la Estrategia rechaza ambas posiciones. Podemos reducir el uso de drogas sin comprometer los ideales norteamericanos si mantenemos una decisión adecuada.
- Introspectiva. Para que la estrategia sea dinámica y exitosa, debe incorporar un proceso de auto evaluación. Debemos medir objetivamente los avances o fracasos de un proyecto y modificar las tácticas como corresponda.
Un Desafío Duradero
El abuso de drogas a plagado a los Estados Unidos por más de un siglo. Para revertir esa experiencia negativa se require perseverancia y vigilancia. Nuestra nación puede contener y disminur el daño que ha causado el abuso de drogas y sus consecuencias. Pero tenemos que actuar con disciplina y aplicación, y decisión a fin de educar continuamente a nuestra ciudadanía, resistir a los criminales que trafican las drogas ilegales, y actuar con paciencia y compación al brindar atención médica a los individuos atrapados en las garras de la drogadicción.
La metáfora de una "guerra contra las drogas" es engañosa. Ya que se espera que las guerras terminen. La lucha contra el abuso de drogas constituye un desafío continuo; en el momento que nos creamos victorios y libres y comencemos a disminuir nuestra resolución, comenzará a incrementarse el abuso de drogas. Además, los Estados Unidos no va a hacerle la guerra a sus ciudadanos, muchos de los cuales son víctimas del abuso de drogas. A estos individuos se les debe ayudar y no derrotar. Es a los suplidores de las drogas ilícitas, tanto nacionales como extranjeros, a quienes debemos derrotar.
Una analogía mas adecuada del problema de las drogas es el cancer. El tratamiento del cáncer es un proceso de largo plazo. Requiere la movilización de los mecanismo de apoyo -- humano, médico, educacional y social, entre otros -- para chequear su dispersión, tratar sus consecuencias, y mejorar el prognóstico. Es necesario resistir su dispersión, pero también se requiere paciencia, compasión, y la voluntad de continuar contra sus avances. Se debe manejar el dolor a la vez que se ataca la raíz de su causa. El camino de la recuperación es largo y complejo.
La disminución del uso de drogas ilícitas en los Estados Unidos es una tarea difícil. La Estrategia de 1997 proporciona una visión de largo plazo que puede ser ejecutada, medida y adaptada para garantizar nuestro objetivo. La obligación del gobierno federeal es ayudar a las comunidades a resistir el consumo de drogas y superar sus consecuencias. En última instancia, cada norteamericado debe tomar su propia decisión en cuando a si comienza o deja de usar drogas y como contribuye a que la comunidad supere las consecuencias del consumo de drogas. La Estrategia Nacional para el Control de las Drogas concentra los recursos gubernamentales en ayudar a los norteamericanos a tomar la correcta decisión -- por su propio bienestar y el de la sociedad -- y para reducir el cancer de las drogas en los Estados Unidos.
Notas Finales
1. Centro Nacional de Estadísticas de la Salud, Informe de Avance de las Estadísticas Finales de la Mortalidad, 1994, Vol. 45, NO. 3, Suplemento (Hyattsville, MD.: Minissterio de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU., 30 de Septiembre de 1996).
2. Dorothy P. Rice, datos no publicados (San Francisco, California: Instituto de la Salud y la Vejez, Universidad de California).