La Estrategia Nacional para el Control de las Drogas de 1997 es una declaración de voluntad y una guía para la acción. Su objetivo primordial es la reducción del uso de drogas ilegales y el daño que causan. Se inspira en una visión de largo plazo de una nación libre del abuso de drogas en la que se culminan los sueños de los niños y se realizan los ideales de la democracia.
La Estrategia ofrece un enfoque comprensivo y balanceado encaminado a reducir la demanda de las drogas ilícitas y reducir la oferta. La Estrategia aplica recursos, programas, e iniciativas a fin de obtener avances significativos en la superación del problema de las drogas en la nación. El mensaje de la Estrategia es claro:
A nuestro niños, sus padres y mentores, les ofrecemos las herramientas para que tomen las decisiones acertadas que les permitan llegar a ser adultos libres de las substancias ilícitas.
A nuestras comunidades preocupadas por los peligros del tráfico de drogas, les proporcionamos la aplicación de la ley y los servicios sociales que promueven una comunidad más segura e integral.
A los individuos atrapados en la drogadicción, ponemos a su disposición educación, prevención, y tratamiento a fin de ayudarlos a convertirse en ciudadanos que aportan a la sociedad.
A los criminales callosamente irrespetuosos de nuestras leyes y nuestro pueblo, les anunciamos nuestra disposición de hacer prevaler el derecho y de llevar a la justicia a los criminales.
A las naciones del mundo, les prometemos trabajar en cooperación para poner fin al tráfico insidioso de drogas ilegales.
A nuestra ciudadanía, le prometemos avanzar en la consecución de nuestros objetivos.
La Estrategia Nacional para el Control de las Drogas de 1997 incorpora la voluntad colectiva del pueblo norteamericano. Cuenta con su determinación de superar el problema del abuso de las drogas y sus consecuencias devastadoras. Se cimienta en su optimismo. Refleja su creencia de que este país puede llegar a ser mas seguro, sano, si se nutre del vigor de las comunidades prósperas y ciudadanos responsables.
Barry R. McCaffrey
Director
Office of National Drug Control Policy