- Oblíguese a comer, dormir y ejercitarse. Tenga presente que su capacidad de ser
fuerte y de ayudar en la búsqueda de su hijo requiere que usted atienda sus
propias necesidades físicas y emocionales. Si tiene problemas para dormir de
noche o enfrentar la situación de día, pida ayuda a su médico.
- No use alcohol , drogas, ni medicinas nocivas, que pueden impedirle ser un
miembro eficaz de la búsqueda e incluso inducen depresión.
- Encuentre maneras productivas de liberar sus emociones, como escribir un diario
personal, hablar con un amigo, salir a caminar, hacer ejercicios, cocinar, limpiar, o
pensar en maneras de ampliar la búsqueda. No se aísle.
- No se eche la culpa por la desaparición de su hijo ni asuma la culpabilidad que le
atribuyan otros. Trátese a usted mismo y a los demás con tanta gentileza como
pueda.
- No se sienta culpable si tiene que volver al trabajo. Recuerde que está trabajando
para proveer un hogar al cual pueda regresar su hijo.
- Permanezca unido a su cónyuge en la lucha por encontrar a su hijo. No permita
que las tensiones de la investigación abran una brecha en la vida de su familia, y
no critique a los demás porque su reacción ante la desaparición sea diferente a la
suya.
- No permita que la ausencia de su hijo y su profundo sentido de pérdida se tornen
en un tema tabú. Aliente la discusión abierta de sentimientos en un ambiente
seguro, cariñoso y comprensivo durante reuniones familiares.
- Establezca rutinas diferentes para la vida diaria y para la celebración de cumpleaños,
feriados y otros eventos. Encuentre un lugar seguro fuera de su hogar, quizás
con amigos o parientes, donde sus otros hijos puedan sentirse libres de jugar y de
expresarse, lejos de la atención de la búsqueda y de la prensa.
- Si lo estima apropiado, permita que sus otros hijos participen en la búsqueda,
quizás distribuyendo afiches, volantes y globos. Recuerde que deben atenderse
cuestiones tanto emocionales como de seguridad.
- No se sorprenda si el comportamiento de sus otros hijos cambia drásticamente.
Orinar en la cama, dolores de estómago, depresión, ira, tristeza, retraimiento y
ausentismo escolar son reacciones comunes. Pero recuerde que los niños, al igual
que los adultos, reaccionan de manera diferente a la desaparición de un menor, y
que algunos podrían no mostrar cambio alguno de comportamiento.
- Ayude a sus otros hijos a volver a algún tipo de normalidad enviándolos de vuelta
a la escuela, pero escuche con atención lo que le dicen antes de ir. Pida que la
escuela lleve consejeros al aula para hablar de la situación con los niños, y pida
a su contacto policial que haga arreglos para que un oficial vaya a la escuela a
enseñar a los niños cómo reconocer situaciones peligrosas y la manera de escapar
de ellas.
- Los miembros de la familia extendida pueden efectuar una variedad de funciones
en la búsqueda: como portavoces de la familia, coordinadores de eventos de
prensa, coordinadores de voluntarios o coordinadores de los voluntarios
envueltos en la búsqueda. También pueden ayudar con los afiches y volantes,
solicitar asistencia de organizaciones para menores desaparecidos y conseguir
información para proporcionarla a la policía.
- No trate de proporcionar apoyo emocional a todos en su familia. Busque terapia
profesional para usted y para sus hijos para que le ayude a enfrentar la situación.
- Grabe mensajes simples en su contestador telefónico para informar a los que
llamen sobre el progreso de la búsqueda.
- Nunca abandone la búsqueda. Dedique una parte de cada día a su hijo desaparecido,
haciendo llamadas telefónicas, escribiendo cartas, comunicándose con la
policía, o haciendo todo lo que usted considere útil para ayudar en la búsqueda
de su hijo desaparecido.
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