Consideraciones personales y familiares

No tenía pensamientos racionales, todos eran irracionales.

—Heather Cox

Mantener la cordura minuto a minuto tomaba toda mi energía. No podía mirar hacia adelante.

—Colleen Nick


Una de las cosas más difíciles que tendrá que encarar es no saber dónde se encuentra su hijo o cómo lo están tratando. En un momento usted siente aumentar su esperanza, y al minuto siguiente una desesperación profunda amenaza su cordura. La vida se convertirá en una sucesión de altibajos emocionales que no terminará realmente hasta que pueda volver a tener a su hijo en los brazos.

A medida que usted entra más profundamente en la pesadilla, sepa que no está solo. Desafortunadamente otras familias han tenido que transitar este camino y han experimentado la misma angustia emocional. Las familias pueden sobrevivir, y lo hacen... y la suya también lo hará, pero necesitará toda la fortaleza, esperanza y fuerza de voluntad de que usted sea capaz.

Recuperación de su fortaleza emocional y física

Su capacidad de ser fuerte y de ayudar en la búsqueda de su hijo requiere que atienda sus propias necesidades físicas y emocionales. Aunque en este momento le podría resultar difícil mantener su rutina diaria, es absolutamente importante que lo haga. La fuerza que impulsa la búsqueda es la suya y por lo tanto, por el bien de su hijo, usted debe estar física y mentalmente bien para manejar la situación. El hecho es que la pesadilla continuará hasta que se encuentre a su hijo, de manera que usted necesita tomar todos los descansos que pueda.

Oblíguese a comer y a dormir. Su cuerpo necesita alimentación y sueño a fin de aguantar esa difícil situación. Aunque comer y dormir le parezcan increíblemente difíciles, usted debe tratar de hacerlo. Si tener las comidas regulares le representa un drenaje emocional muy grande o le trae dolorosos recuerdos de su hijo, cambie las horas y lugar de las comidas. Si no puede dormir de noche porque está nervioso, tenso o temeroso de tener pesadillas, encuentre un lugar para descansar y dormir un rato durante el día. Asegúrese de que hace todo lo posible para cuidarse.

Dedique tiempo al ejercicio físico. Cualquier tipo de actividad física, incluso llevar a caminar el perro, puede ayudarle a aliviar el estrés en el cuerpo y aclarar la cabeza. El ejercicio físico también puede ayudarle a relajarse por la noche a fin de que su cuerpo tenga el descanso que necesita.

Dedique espacio para usted mismo. Encuentre un refugio, lejos de la presión de la búsqueda y de la investigación, donde pueda estar solo, meditar y reponerse. Incluso unos pocos minutos pueden aliviar bastante la tensión. Caminar por el parque, visitar su iglesia o sinagoga, o hablar con un vecino podría ayudarle. Trate de tomar tanto tiempo como necesite y pueda conseguir. Recuerde que usted es quien sabe mejor lo que le ayudará a manejar esta crisis y que está bien, incluso es necesario, quebrar el estrés para cenar y caminar un poco.


La pesadilla siempre está allí. Es esencial un descanso para mantener la cordura.

—Colleen Nick


Encuentre medios para liberar sus emociones. Sus emociones estarán muy agitadas y parecerán fuera de control. En estas circunstancias el temor, la ira y el dolor pueden apoderarse de toda su existencia. Por lo tanto, necesita una manera de liberar sus emociones porque si no puede expresarlas, podría comenzar a enojarse con los demás. Hable con alguien, un amigo, un pariente o un terapeuta profesional, que solamente escuche. También trate de estar ocupado. Puede cocinar, escribir cartas sin despacharlas que expresan sus sentimientos, o registrar sus sentimientos en un diario de vida personal.

Mantenga un diario personal. Algunos padres encuentran extremadamente útil mantener el registro de sus pensamientos y sentimientos en un diario personal. Lo que se consigna, ya sea por escrito o grabado en un casete, no tiene que ser coherente ni inteligente. Su propósito es simplemente registrar sus pensamientos y sentimientos en un momento en particular y ayudarle a resolverlos.

Haga que su ira y su dolor le ayuden. Imagine ideas para la búsqueda. Por ejemplo, puede hacer una lista de todos los amigos, vecinos y conocidos de su hijo, cualquiera que pueda tener una idea acerca del paradero del niño. Puede hacer una lista de los lugares que su hijo visitaba con frecuencia o incluso ocasionalmente, cualquier lugar donde la policía pueda busca a su hijo. Finalmente, usted puede pensar en formas de liberar sus emociones de una manera productiva.

Manténgase alejado del alcohol y de medicinas nocivas. Las bebidas alcohólicas, las drogas nocivas e incluso medicinas recetadas pueden impedirle que sea un miembro eficaz del equipo de búsqueda e incluso pueden inducirle depresión. Sin embargo, si tiene problemas para dormir o para hacer frente a la situación durante el día, pida ayuda a su médico. Él podría recetarle una medicina que le ayudará a dormir y aliviará su depresión. Asegúrese de que usted toma esas medicinas bajo la supervisión de un médico, porque algunas pueden ser adictivas.

No se eche la culpa. Retrospectivamente, usted podría sentir que hubo algo que podría haber hecho para impedir la desaparición de su hijo. Usted podría enloquecerse literalmente, preguntándose “¿Qué habría pasado si...?”. Pero el hecho es que si usted no arregló la desaparición de su hijo, no debería considerarse responsable por no saber o haber hecho algo que ahora pueda parecer obvio. Y recuerde, hay niños que fueron secuestrados de su propio dormitorio mientras sus padres dormían en la habitación contigua.

No asuma la culpabilidad de otros. Reconozca que algunas personas podrían echarle a usted la culpa por la desaparición debido a sus propios temores por sus hijos. Podrían implicar que si usted hubiera vigilado a su hijo más de cerca no habría desaparecido. Esas personas, al echarle la culpa a usted, podrían sentirse más seguras en el mundo porque ellas lo hacen responsable a usted, y a su supuesto error, por el secuestro de su hijo, más que al secuestrador. También hay ocasiones en que un cónyuge le echa la culpa al otro por la desaparición del niño. Eso casi nunca es justo y puede poner en peligro el bienestar de toda la familia. Trate de mantenerse apartado del juego de echar la culpa, empezando con usted y siguiendo con los demás. Comprenda que a veces la ira y el sentimiento de culpabilidad son irracionales y fuera de lugar. Mantenga abiertas las líneas de comunicación entre los miembros de la familia. Si fuera necesario, busque terapia profesional u otra asistencia externa para que le ayude a manejar la situación.


Mi vida terminó el día que se llevaron a mi hijo. En algún momento tuve que encontrar un lugar para empezar de nuevo.

—Heather Cox


Permanezcan unidos en su lucha para encontrar a su hijo. No permita que la tensión de la investigación abra una brecha en la vida de su familia. Cuando las emociones sean muy intensas, tenga cuidado de no enojarse o de no echar la culpa a otros. En cambio, consuélense con abrazos cálidos para contrarrestar la tensión inherente de la situación. Recuerde que cada persona trata con las crisis y sufre de una manera diferente, de manera que no juzgue a otros porque no responden de la misma manera que usted a la desaparición.

Permita que otras personas tengan sus opiniones, aunque sean distintas a las suyas. Algunas personas necesitan opinar sobre la forma en que usted maneja la situación y si debería hacerlo de otra manera. Tenga presente que esos juicios son simplemente opiniones de otros y que en todo momento usted está actuando de la mejor manera que puede.

Busque apoyo de sus pares para usted y su familia. Algunos padres descubren que hablar con otros padres de menores desaparecidos puede ser extremadamente beneficioso. A veces es suficiente saber que no está solo y que otra persona en el mundo comprende verdaderamente por lo que usted está pasando. Considere comunicarse con uno de los padres autores de esta Guía (cuya lista figura al final de este libro) o con un miembro de Team H.O.P.E. Llame a la División de Protección Infantil de la Oficina de Justicia Juvenil y Prevención de la Delincuencia, Departamento de Justicia de Estados Unidos (incluida en la sección de Recursos adicionales de esta Guía) para ponerse en contacto con cualquiera de los padres autores. También puede pedir a su contacto policial una lista de defensores de víctimas y de grupos locales de apoyo. Los organismos sin fines de lucro o el centro de información de su estado sobre menores desaparecidos también pueden proporcio narle los nombres y números de teléfono de padres que pueden ayudar.


El hermano y la hermana de mi hija Morgan eran muy pequeños, 3 años y 22 meses respectivamente, cuando ella fue secuestrada. Su padre y yo decidimos no dejarlos ver las noticias por televisión, pero los mantuvimos informados de una manera que ellos podían entender. Como familia, soltábamos globos por ella en un momento determinado cada mes. Eso hacía que los dos niños sintieran que estaban ayudando en la búsqueda de su hermana.

—Colleen Nick


Busque ayuda profesional para usted y su familia. La terapia profesional puede ser extremadamente útil para padres y familias para ayudarlos a manejar sus sentimientos de temor, depresión, dolor, aislamiento, ira y desesperación. Usted podría pensar que usted y su familia podrían o deberían pasar la crisis solos, pero no tienen que hacerlo. Aliente a los miembros de la familia a cuidar de ellos mismos buscando apoyo y terapia. Si necesita asistencia para encontrar o pagar por la terapia, comuníquese con su organismo de salud mental local o pida a otro miembro de la familia o amigo que lo haga por usted. Si se siente incómodo con la terapia profesional, considere otra forma de apoyo, hablando con su sacerdote, un médico, un consejero laico o un amigo.

Busque paz y consuelo para usted mismo. Muchos padres encuentran consuelo en su fe religiosa y lo usan como un incentivo poderoso para sobrevivir la pesadilla. La soledad del dolor disminuye algo para la gente que cree que no está sola. Acudir, o regresar, a la religión puede darles a los padres el apoyo y aliento que necesitan en esta encrucijada crítica de sus vidas.

Preparación mental para el largo plazo

Por cruel que pueda parecer, su vida y la vida de sus hijos deben continuar. Aunque seguir adelante con su vida parezca imposible, debe hacerlo, por su bien y por el bien de su familia. Usted descubrirá, desde luego, que no existe más la vida “normal” que usted conocía. Todo ha cambiado, y ha cambiado para siempre. Y cualquiera sea el resultado, usted estará lidiando con esta pesadilla de alguna manera por el resto de su vida.

Volver al trabajo no es abandonar a su hijo. Si necesita volver al trabajo, podría sentirse culpable en grado sumo. Trate de recordar que su hijo debe tener un hogar al cual regresar y que usted está trabajando para brindarle ese hogar a su hijo. Cuando regrese al trabajo busque un lugar al cual pueda ir para estar unos momentos solo o para llorar. Es probable que su dolor se le presente inesperadamente, y usted necesitará un lugar donde expresarlo. Si su trabajo le exige mucha concentración, que usted no puede dar, busque otra posición que no demande tanto de usted. La publicación Grief at Work de la American Hospice Foundation, incluida en la sección de Lecturas recomendadas de esta Guía tiene consejos adicionales.

Concéntrese en su bienestar emocional. Para mantener aún más su estabilidad, reciba terapia individual y familiar, y trate de mantenerse ocupado. Puede sumergirse en actividades con sus otros hijos u ofrecerse como voluntario para ayudar en la escuela, la iglesia o la comunidad. No se aísle. Muchos padres sobrevivientes tratan de ayudar a otros padres trabajando a través de organizaciones para menores desaparecidos o iniciando grupos propios. Los libros y artículos mencionados en la sección de Lecturas recomendadas de esta Guía han probado ser particularmente útiles.

Está bien reír. Una risa puede ser tan consoladora como un buen llanto. La risa no solamente ayuda a liberar tensiones y emociones, sino que también ayuda a restablecer normalidad a la vida.

Nunca abandone la búsqueda. Usted probablemente querrá dedicar una parte de cada día a su hijo desaparecido. Use estas horas para mantener activa la búsqueda y mantenga vivas las esperanzas. Puede dedicar el tiempo a hacer llamadas telefónicas, escribir cartas, comunicarse con la policía, o hacer cualquier cosa que usted crea que ayudará en la búsqueda de su hijo desaparecido.

Ayudar a sus hijos a recuperar su fortaleza física y emocional

Sus otros hijos necesitan su apoyo emocional ahora más que nunca, pero usted podría no ser capaz de satisfacer sus necesidades. Apenas podría tener energía para usted mismo. Usted podría pensar que está abandonando a su hijo desaparecido si no está haciendo algo en todo momento para encontrarlo. Estos son sentimientos normales. Considere conseguir apoyo adicional para sus otros hijos durante estos tiempos de crisis. Aquí hay algunas ideas.

Encuentre una zona de seguridad para sus hijos. Encuentre un lugar seguro alejado de su casa donde sus otros hijos puedan estar protegidos de la campaña de búsqueda y de la prensa. Esto es especialmente importante para los niños pequeños, que todavía necesitan jugar y expresarse. Amigos de confianza y parientes pueden proporcionar una vida razonablemente normal y positiva para los niños en un ambiente relativamente libre de tensiones, de manera que este es un buen momento para permitir que miembros de la familia extendida y amigos asuman una parte más grande de la responsabilidad por su cuidado. Acuérdese de mantener contacto con sus hijos, tanto por teléfono como mediante visitas regulares, y de reiterarles frecuentemente lo mucho que los quiere.

Considere permitir que sus otros hijos participen en la búsqueda. Si parece apropiado, puede permitir que los niños más grandes participen activamente en la búsqueda. No obstante, es importante que considere su edad, deseo y nivel de madurez y que respete su derecho a decir que no. Si sus hijos son chicos, usted tendrá que decidir cuánta información hay que revelarles y si es apropiado que ellos participen en la búsqueda. En algunos casos los niños más chicos han distribuido globos y volantes. Si usted decide que sus hijos participen, manténgase atento acerca de cómo están manejando la situación y esté preparado para hacer cambios, si fuera necesario. Recuerde que hay que considerar cuestiones tanto emocionales como de seguridad cuando sus hijos participan en la búsqueda. Pida consejo a su contacto policial.

Piense dos veces antes de permitir que la prensa entreviste a hermanos. Las entrevistas con la prensa pueden ser extremadamente traumáticas para los hermanos y hermanas de un menor desaparecido. Los niños raramente están preparados para las preguntas profundamente personales o inquisitivas hechas por personal de prensa insensible o impetuoso. Recuerde que la prensa puede ser persistente y que lo será, particularmente dado el súbito ascenso de usted y su familia a la condición de “celebridades”. Asegúrese de que usted supervisa las entrevistas y siga poniendo límites que contemplen los mejores intereses de sus hijos.

Equilibre las necesidades de sus otros hijos con las de su hijo desaparecido. Concéntrese en las necesidades de los hijos que todavía se encuentran en casa. Recuerde que también ellos están tratando de manejar su pérdida. Hable con los niños sobre sus sentimientos de temor, ira, dolor y pérdida. Haga que sientan que son tan importantes para usted como su hijo desaparecido. Aliéntelos a retornar a los intereses y actividades que les gustaban antes de la desaparición: jugar con amigos, participar en deportes, tocar música.


Celebramos la vida de Jimmy recordando las cosas profundas que había dicho y las cosas traviesas que había hecho.

—Claudine Ryce


Establezca disciplinas diferentes para ayudar a su familia a tratar con la situación. Las reuniones familiares pueden ser una forma eficaz de tratar con los cambios traídos por la desaparición. Ofrecen a los miembros de la familia un ambiente seguro, comprensivo, en el cual expresar sentimientos de temor, ira y frustración. También les da una oportunidad de mantenerse informados sobre la marcha de la investigación y de participar en las decisiones de la familia.

Celebre los cumpleaños, feriados y otros eventos especiales. Los niños pequeños querrán celebrar los cumpleaños y feriados aunque un hermano o hermana esté desaparecido. Planifique con anticipación para que no lo sorprendan los intensos altibajos emocionales que pueden acompañar a estos eventos. Por ejemplo, puede tratar de cambiar las tradiciones de fiestas familiares y comenzar otras nuevas. En vez de hacer una gran fiesta de cumpleaños, pueden tener helados y torta para el desayuno y abrir los regalos en esa ocasión. Si tiene hijos de más edad, en vez de la tradicional celebración de Navidad o de Hanukkah podrían irse de viaje. Recuerde que los niños necesitan divertirse y que quieren que usted celebre, aunque su corazón no esté preparado para eso. Reconozca, sin embargo, que usted tiene limitaciones personales acerca de lo que podrá hacer para manejar la situación y que es necesario respetar esas limitaciones. El secreto es planificar con anticipación.

Permita que todos los miembros de la familia hablen de su hijo desaparecido, acerca de sus reacciones emocionales ante la situación y acerca de su pérdida. No permita que la ausencia de su hijo y su profundo sentido de pérdida se tornen en un tema tabú. En cambio, deje que los niños sepan que pueden expresarle libremente sus pensamientos y sentimientos y que serán aceptados con amor. Haga que sus hijos sepan que está bien que todos en la familia lloren, incluso mamá y papá, y que ustedes pueden ayudarse unos a otros sosteniéndose de la mano, abrazándose o besándose, o consiguiendo un vaso de agua para otros. Recuerde que incluso si usted no habla con los niños de su hijo desaparecido, otros niños en el vecindario lo harán.

No se sorprenda si el comportamiento de sus otros hijos cambia drásticamente. Todos en la familia han sufrido un enorme choque emocional. En estas circunstancias, orinar en la cama, dolores de estómago, depresión, ira, tristeza, quietud y ausentismo escolar son reacciones comunes. Pero de la misma manera, no se alarme si el comportamiento de sus hijos cambia poco o nada. Los niños, al igual que los adultos, reaccionan de diferentes maneras ante la desaparición de un menor.

Ayude a sus otros hijos a retornar a alguna clase de normalidad enviándolos de vuelta a la escuela. Sus hijos necesitan la normalidad que brinda la rutina diaria de la escuela. Pero antes de que los niños vuelvan a la escuela, hable con ellos acerca de lo que ellos quieren que otros sepan. Asegúrese de que comprendan que la mayor parte de la gente en su comunidad ya sabe lo que ha ocurrido. Preste atención a los pensamientos y sentimientos de sus hijos acerca de volver a la escuela. Luego hable con sus maestros y consejeros para ayudarlos a preparar el retorno de sus hijos.

Pida a la escuela que lleve consejeros al aula después de la desaparición y cuando sus otros hijos regresen a la escuela. Los maestros y compañeros de clase de un menor desaparecido también experimentan temor y dolor. Cuando sus otros hijos regresen a la escuela, ellos y sus amigos, y los amigos de su hijo desaparecido, se sentirán atemorizados. Pregunte a su contacto policial si un oficial puede ir a la escuela a enseñar a los niños cómo reconocer situaciones peligrosas y cómo escapar de ellas. Pida ayuda a los maestros y consejeros que den a todos los niños el apoyo que necesitan para tratar con esta crisis. La publicación Grief at School de la American Hospice Foundation, incluida en la sección de Lecturas recomendadas de esta Guía tiene consejos adicionales.


Ver sufrir a mi hija por la pérdida de su hija fue algo increíblemente doloroso. Me dolía no solamente la pérdida de Shelby, mi nieta, sino también el profundo dolor de mi hija.

—Marion Boburka


Pida a otros niños que enfrentaron dificultades similares que brinden apoyo personal a sus hijos. Una cantidad de entidades pueden ponerlo en contacto con otras familias que han experimentado el trauma de un hijo desaparecido. Llame a su policía local, a su centro estatal de información sobre menores desaparecidos, al NCMEC, o a otras organizaciones para menores desaparecidos. Sus hijos podrían sentirse más cómodos hablando con otro niño que ha pasado por una experiencia semejante.

Procure ayuda profesional para sus hijos. Sus hijos están sufriendo tan intensamente como usted y podrían necesitar ayuda para tratar con sentimientos de temor, ira y dolor. No se sienta culpable por no poder ser usted su apoyo total en este momento de sus vidas. En cambio, busque a otros para que ayuden a los niños a tratar con las emociones poderosas que siguen a la desaparición de un hermano o una hermana.

Ayudar a otros miembros de la familia a recuperar su fortaleza física yemocional

La desaparición de un menor afecta a muchas personas: abuelos, tíos, primos. Ellos también sufren y quedan con profundas cicatrices emocionales causadas por la súbita pérdida. Todos ustedes necesitarán el amor y el apoyo de unos y otros. Los miembros de la familia extendida pueden hacer una cantidad de cosas (como ayudar en la búsqueda, ocuparse de los otros niños, o permanecer en estrecho contacto telefónico) para ayudarles a tolerar el dolor y la pena de perder a un miembro de la familia.

Si es posible, incluya a la familia extendida en la búsqueda. Los miembros de la familia extendida pueden cumplir una variedad de funciones: como portavoces de la familia, coordinadores de eventos de prensa, coordinadores de voluntarios, o coordinadores de voluntarios involucrados en la búsqueda. También pueden preparar y distribuir afiches y volantes, comunicarse con organizaciones para menores desaparecidos a fin de solicitar asistencia, y conseguir información para ayudar a la policía en la campaña de búsqueda y recuperación.

Grabe un informe diario en su contestador automático para mantener a los miembros de la familia informados sobre los progresos de la búsqueda. La policía debería mantenerlo a usted informado sobre la investigación, pero en muchos casos se deja al margen a la familia extendida. Como resultado, pueden sentirse excluidos o no saber qué hacer. Grabar mensajes simples en su contestador telefónico tendrá informados a los otros miembros de la familia extendida. También le ahorrará a usted el tiempo de tener que hacer o recibir llamadas telefónicas, y en el proceso le ayudará a dejar libre su línea de teléfono para el caso de que su hijo o alguien con una pista esté tratando de llamar.

No trate de brindar apoyo emocional a todos en su familia. No es su tarea ser un “pilar” emocional para la familia extendida. En cambio, aliente a los miembros de la familia a buscar apoyo y consuelo en amigos y otros parientes, en su iglesia o sinagoga, o en organismos locales de salud mental, consejeros profesionales u otros recursos comunitarios. Deje saber a los miembros de su familia que usted depende de ellos para sobrellevar esta situación.


Comentarios sobre la creación de una organización sin fines de lucro

A medida que pasa el tiempo y su hijo no regresa, usted puede ser presa de una gran frustración. Tal vez quiera encontrar una manera de mantener o aumentar el nivel de actividad. Algunos padres piensan en establecer una organización sin fines de lucro. Estas organizaciones deben tener un propósito público general (es decir, no pueden dedicarse a un menor en particular). Aunque los reglamentos estatales cambian de un estado a otro, hay reglamentos federales vigentes para asegurar al público que sus aportaciones son bien administradas y que se emplean para el fin declarado por la organización.

Hay varios puntos que debe considerar al establecer una organización sin fines de lucro y exenta del pago de impuestos:

  • Necesita un propósito o declaración de misión, acta constitutiva, estatutos, presupuesto operativo y junta directiva. También tendrá que presentar la documentación necesaria a los organismos estatales y federales correspondientes.

  • Debe ser consciente de las diferencias entre las organizaciones con y sin fines de lucro para mantener la salud programática y fiscal de la organización sin fines de lucro.

  • Debe mantener archivos minuciosos, con registros financieros y corporativos. Estos archivos están abiertos al público. También es probable que deba cumplir las normas de los organismos de vigilancia de organizaciones de beneficencia.

  • Tal vez quiera que una organización sin fines de lucro existente sirva como su agente fiscal.

  • Tendrá que desarrollar un programa que atraiga interés y apoyo financiero suficientes para mantener la organización.



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OJJDP Report: Cuando su Niño desaparece: Una guía para la supervivencia de la familia—Octubre de 2002