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II. Perfil del Consumo de Drogas en los Estados Unidos

En 1999, se estima que 14,8 millones de norteamericanos de 12 años y más de edad consumían drogas ilícitas,* (o sea, que habían consumido al menos una vez una droga ilícita durante el mes precedente a la entrevista.1 Esta cifra representa el 6,7 por ciento de la población de 12 y más años de edad. El consumo de drogas alcanzó niveles máximos en 1979, cuando el 14,1 por ciento de la población (25 millones) de 12 años y más de edad eran consumidores en el momento. Esta cifra descendió notablemente entre 1979 y 1992, pasando de 25 millones a 12 millones. Desde 1992, la cifra de consumidores actuales ha aumentado paulatinamente; ha habido cambios estadísticamente insignificantes cada año. Se estima que 3,6 millones de personas cumplían los criterios diagnósticos de la dependencia de drogas ilícitas en 1999, entre ellas, 800.000 jóvenes comprendidos entre los 12 y los 17 años.2

* El término “droga” se define en la Reautorización de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas (Titulo 21, USC, Sec. 1701) como: “el significado que se da al término “sustancia controlada”[sustancia fiscalizada] en la sección 102(6) de la Ley de Sustancias Controladas (Título 21, Código de los Estados Unidos, Sec. 802(6))”. En el Informe Anual se proporciona una evaluación del consumo actual de drogas (incluidos los inhalantes) así como se de su disponibilidad, los efectos de su consumo y el tratamiento.

El consumo de drogas afecta a todos los norteamericanos. Más de la mitad de nuestros ciudadanos (53%) dicen que su preocupación acerca del consumo de drogas ha aumentado en el curso de los últimos cinco años. La alarma aumenta más en las comunidades minoritarias y de bajos ingresos.3 En 1999, en un estudio realizado por la Liga Nacional de Ciudades se citó el consumo de drogas ilícitas, bebidas alcohólicas y tabaco entre los jóvenes como una de las principales amenazas que confronta a los Estados Unidos en el nuevo milenio. 4 Incluso los dadanos que no entran en contacto con los consumidores de drogas ilícitas comparten la carga de la drogadicción. Todos pagamos el precio en forma de costos médicos más elevados, vecindarios peligrosos y de la lentitud de los tribunales.

Tendencias en el Consumo de Drogas

ENDENCIAS DEL CONSUMO DE DROGAS ENTRE LOS JÓVENES

Los jóvenes son especialmente vulnerables al consumo indebido de las drogas. Su desarrollo físico y psicológico inmaduro les hace muy susceptibles a los efectos nocivos de las drogas durante años. Además, los violencia,tos que resultan del consumo de drogas en la adolescencia y la preadolescencia tienen a menudo consecuencias huana.icas. La autodegradación, pérdida de control, conducta perjudicial y actitudes antisociales pueden ocasionar daños inmensos para ellos y para sus familias.

Tendencias en los índices de consumo de drogas – De acuerdo con la Encuesta Nacional por Hogares sobre Abuso de Drogas (NHSDA) de 1999, de la dependenciatración de Servicios de Salud Mental y Toxicomanías (SAMHSA), del Departamento de Salud y Servicios Sociales, el 9 por ciento de los jóvenes de 12 a 17 años de edad declararon en 1999 que consumían en la actualidad una droga ilícita, lo que representa una disminución de 21 por ciento frente al 11,4 por ciento registrado en 1997. Para el grupo de edades comprendido entre los 18 y 25 años, el consumo actual de cualquier droga ilícita ha estado aumentando desde 1994 y actualmente se cifra en 18,8 por ciento. Este incremento del 28 por ciento durante los dos años precedentes (aumento del 14,7 por ciento en 1997 al 16,1 por ciento en 1998) es consecuencia del paso de los años en un grupo de jóvenes que experimentaron mayores índices de consumo de drogas entre 1992 y 1996. Con frecuencia, los cambios generales en el consumo de drogas están vinculados con la marihuana, la droga ilícita más frecuentemente utilizada.5 bunales.

Porcentaje de Quienes Reportan el Consumo de Drogas

El consumo de marihuana acarrea criminalidad y comportamiento antisocial – El consumo de marihuana entre los jóvenes ha estado asociado con una amplia gama de comportamientos peligrosos. Los niños que comienzan a fumar “porros” (cigarrillos de marihuana) a una edad temprana tienen menos probabilidades de terminar los estudios y son más propensos a cometer actos de robo, violencia, vandalismo y otro comportamiento de alto riesgo en comparación con los niños que no fuman marihuana.6 En 1996, casi un millón de adolescentes, de 16 a 18 años de edad, declararon al menos un incidente del tránsito a las dos horas de consumir una droga ilícita (las más de las veces, marihuana) en el pasado año.7 Un análisis de los detenidos juveniles de Maryland halló que el 40 por ciento necesitaban tratamiento por toxicomanía. En este grupo, el 91 por ciento necesitaban tratamiento por dependencia de la marihuana.9. Además, la NHSDA de 1999 declara que cuanto más joven es la persona al comenzar a con- sumir marihuana, tanto mayor será su dependencia de las drogas ilícitas en la vida adulta. Por ejemplo, el 8,9 por ciento de los adultos que comenzaron a fumar marihuana a la edad de 14 años o menos son drogadictos. En cambio, sólo lo son el 1,7 por ciento de los adultos que comenzaron a consumir marihuana cuando tenían 18 o más años de edad.10

El Caso de Estudiantes del Grado 8 y la Marijuana

Actitudes cambiantes entre los adolescentes – El Estudio de Seguimiento de Actitudes de la Asociación 2000 (PATS), de la Asociación para unos Estados Unidos sin Drogas, indica que la desaprobación de las drogas entre los alumnos de 7º y 12º grados se debóa a su conocimiento de los riesgos relacionados con las drogas. La encuesta halló que las actitudes y percepciones de los adolescentes acerca de la marihuana apuntaban en una dirección positiva, en la que aumentaban los adolescentes que rechazaban la droga. Este año, un mayor número de adolescentes consideran que la marihuana les volverá locos (48 por ciento, lo que representa un aumento frente al 44 por ciento de 1997), aburridos (32%, frente al 29%) o les hará comportarse de forma estúpida o tonta (54%, frente al 51%). Un menor número de adolescentes consideran que la marihuana está en todo su alrededor (47% frente al 59% en 1997) y un menor número consideran que la mayoría de las personas la consumirán (36%, frente al 41%).11 Análogamente, los adolescentes siguen considerando la cocaína y la cocaína en piedra como drogas peligrosas; el 82 por ciento se muestran de acuerdo en que existe un gran riesgo por el consumo habitual de la cocaína y cerca de la mitad (47%) afirman lo mismo acerca del consumo experimental de estas drogas. Además, tres de cada cuatro adolescentes (78%) siguen reconociendo las consecuencias mortíferas de consumir inhalantes. Esta proporción permaneció estable en el curso del pasado año. La investigación anterior de la PDFA indicó que, si bien los adolescentes consideraban que el consumo habitual de los inhalantes era peligroso, no tenían la misma opinión sobre el consumo esporádico.

Tendencias incipientes en el consumo de drogas entre los jóvenes – El incremento en los índices de consumo de 3,4-metilenodioximetanfetamina (MDMA) entre los alumnos de 10º y 12º grados, de acuerdo con la Encuesta Vigilancia del Futuro 2000, es preocupante. El incremento documentado en el consumo de esta llamada “droga de amigos” (en inglés, “club drug”) corrobora otros indicadores recientes, entre ellos, el de la “Comprobación de pulsaciones” de la ONDCP, y subraya la importancia de la nueva iniciativa de investigación del Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas (NIDA) sobre las “drogas de amigos” anunciada en octubre de 2000. Entre los alumnos de 10º grado, el consumo anual de MDMA aumentó en el 33 por ciento (del 3,3% al 4,4%). El consumo de MDMA aumentó en las tres categorías de consumo entre los alumnos de 12º grado: el 38 por ciento para el consumo alguna vez en la vida (del 5,8% al 8%); el 56 por ciento para el consumo en todo el año anterior (del 3,6% al 5,6%); y del 67 por ciento para el consumo durante los últimos 30 días (del 1,5% al 2,5%). El Estudio Vigilancia del Futuro 2000 corrobora los resultados de la encuesta NHSDA en cuanto a la MDMA. Concretamente, el estudio MTF declara que el consumo de éxtasis en el pasado año entre alumnos de 8º grado tuvo un aumento del 82 por ciento (pasando del 1,7% al 3,1%) entre 1999 y 2000; el consumo durante el mes anterior aumentó en el 75 por ciento (del 0,8% al 1,4%). El consumo de MDMA durante el mes anterior entre alumnos del 10º grado aumentó en el 44 por ciento (del 1,8% al 2,6%).

Los incrementos en el consumo de esteroides ponen de relieve la necesidad de que la comunidad internacional de los deportes eduque a los jóvenes acerca de los peligros de los esteroides y otras drogas que mejoran el rendimiento. Entre los alumnos de 12º grado, el consumo de esteroides en el año pasado aumentó en el 29 por ciento entre 1999 y 2000, pasando del 1,7 por ciento al 2,2 por ciento.12

Consumo de alcohol entre menores – Los jóvenes consumen más bebidas alcohólicas que drogas ilícitas. Cuanto antes se comienza a consumir bebidas alcohólicas, tanto mayor es el riesgo de alcoholismo o de dependencia del alcohol posteriormente. Más del 40 por ciento de los jóvenes que comienzan a beber antes de los 15 años de edad adquieren dependencia del alcohol en comparación con sólo el 10 por ciento de los que comenzaron a la edad de 21 años.13 El consumo de alcohol entre los jóvenes está muy correlacionado con el consumo de drogas en la vida adulta. Por ejemplo, los adultos que comienzan a beber a edades tempranas tienen casi ocho veces más probabilidades de consumir cocaína que los adultos que no bebieron de niños.14

En los Estados Unidos había 10,4 millones de consumidores actuales de bebidas alcohólicas menores de edad en 1999. En este grupo, 6,8 millones bebían esporádicamente para embriagarse (bebedores intensos) y 2,1 millones eran bebedores asiduos.15 En el estudio MTF 2000 se señala que el consumo diario de alcohol entre alumnos del 8º grado descendió en el 20 por ciento, pasando del 1 por ciento al 0,8 por ciento. Otros cambios en el consumo de alcohol, entre 1999 y 2000, entre alumnos de 8º, 10º y 12º grados fueron estadísticamente insignificantes. En 1999, el consumo de alcohol durante el mes anterior entre los alumnos de 8º grado en las zonas metropolitanas fue más bajo que entre los de 8º grado en las zonas rurales (21,7% frente al 28,1%).16

La Población Estudiantil y el Alcohol

Consumo de tabaco entre menores – Cuanto más joven es una persona cuando comienza a fumar, tanto mayor es el riesgo de contraer una enfermedad atribuible a dicha práctica. La NHSDA estima que cada día más de 6.000 personas de 18 o menos años de edad prueban su primer cigarrillo y aproximadamente 3.000 personas de 18 o menos años de edad se convierten en fumadores diarios.17 Si continúan esas tendencias, aproximadamente cinco millones de personas que ahora tienen menos de 18 años morirán precozmente por una enfermedad prevenible asociada con el tabaquismo. El tabaco, ampliamente disponible y legal para quienes tienen la edad requerida, es una de las sustancias ilícitas más fáciles de conseguir y consumir para los niños.

El fumar y el consumir drogas ilícitas parecen estar vinculados. La NHSDA de 1999 indica que los jóvenes de 12 a 17 años de edad que fumaban actualmente cigarrillos tenían 7,3 veces más probabilidades de consumir drogas ilícitas y 15 veces más probabilidades de consumir bebidas alcohólicas asiduamente que los jóvenes que no eran fumadores.18 Se estima que el 15,9 por ciento de las personas en este grupo de edades eran fumadores actuales de cigarrillos en 1999.19 Esta tasa ha descendido desde 1997, cuando la tasa era del 19,9 por ciento. En 1997, el 39,7% de los alumnos de la escuela secundaria de raza blanca fumaban actualmente cigarrillos, en comparación con el 34 por ciento de los hispanos y el 22,7 por ciento de los afroamericanos.20 De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Tabaco entre los Jóvenes de 1999, estas cifras descendieron al 32,8 por ciento, 25,8 ciento y 15,8 por ciento, respectivamente.21 Esta encuesta también informa que cerca de uno de cada diez alumnos (9,2%) de la escuela intermedia y más de un cuarto (28,4%) de los alumnos de la escuela secundaria son fumadores actuales de cigarrillos; el 12,8 por ciento de los alumnos de la escuela intermedia y el 34,8 por ciento de los de la escuela secundaria consumen algún tipo de tabaco.22 En las zonas rurales de los Estados Unidos, los alumnos de 8º grado tienen dos veces más probabilidades de haber fumado cigarrillos en el mes anterior que sus compañeros de las zonas metropolitanas grandes (26,1% frente al 12,7%) y tienen casi cinco veces más probabilidades de haber consumido tabaco sin humo (8,9% frente al 1,8%).23

La reciente entrada en el mercado norteamericano de los cigarrillos indios “bidis”* (presenta un nuevo peligro para la por motivo del tabaco, especialmente entre los jóvenes. Este tipo de cigarrillo puede obtenerse en las gasolineras, en los establecimientos de venta de bebidas alcohólicas, en las tiendas de alimentos étnicos, en ciertas droguerías e incluso a través de Internet. Los bidis han de chuparse con más frecuencia que los cigarrillos ordinarios y, para inhalar un bidi, se requiere un gran esfuerzo pulmonar debido a su configuración y combustibilidad deficientes. En consecuencia, los fumadores de bidis aspiran cantidades mayores de alquitrán y otras toxinas que los de cigarrillos ordinarios.24 Además, los bidis contienen más del triple de nicotina y del quíntuple de alquitrán que los cigarrillos ordinarios.25 Los fumadores de bidis corren el doble de riesgo de contraer cáncer de pulmón que los que fuman cigarrillos con filtro; cinco veces el riesgo de sufrir de enfermedades cardiacas; y un riesgo considerablemente mayor de contraer cáncer de la cavidad bucal, la faringe, la laringe, los pulmones, el esófago, el estómago y el hígado. 26

* Los bidis, llamados “cigarrillos de los pobres” en la India, son cigarrillos sin filtro llenos de picaduras de tabaco y liados a mano en tendú, temburni u otras hojas que se atan con un hilo o guita por un extremo. A los bidis producidos para el mercado norteamericano se les añaden sabores para que se asemejen al chocolate o a distintas frutas o especias, lo que los hace más atractivos para los menores. Los bidis se parecen por su aspecto a los cigarrillos de marihuana o “porros”, son fáciles de comprar y, a menudo, son más baratos que los cigarrillos corrientes.

La Población Estudiantil y el Cigarillo

Bailes y bacanales – El consumo de drogas sintéticas se ha convertido en un método popular de realzar la experiencia de las salas de baile y “bacanales.”* Si bien estos acontecimientos no tenían la intención de promover las ventas de drogas ilícitas, la cultura que les rodea ha generado un ambiente favorable para el tráfico de drogas ilícitas. “Drogas de amigos” es un término general para referirse a cierto número de drogas ilícitas (principalmente sintéticas; por ejemplo, MDMA, cetamina, GHB, GBL, rohipnol, LSD, PCP, metanfetamina e inhalantes) que se encuentran más comúnmente en las salas de fiestas y en las bacanales. Estas drogas han adquirido popularidad debido a la idea falsa de que no son tan nocivas, ni tan adictivas, como las drogas más comúnmente consumidas, como la heroína. En realidad, quienes acuden a las bacanales e ingieren esas sustancias corren riesgos de deshidratación, hipertermia e insuficiecia cardiaca o renal. Estos riesgos se deben a una combinación del efecto estimulante de estas drogas que permite al usuario bailar mucho tiempo y resistir la atmósfera calurosa y atestada de esas reuniones. La combinación de reuniones de baile atestadas durante toda una noche y el consumo de drogas sintéticas ha ocasionado defunciones.

* Una “bacanal” se entiende una reunión de baile, caracterizada por música estruendosa de ritmo rápido, y actuaciones con luces, humo, niebla o pirotecnia. Estos acontecimientos, que se originaron en la Europa Occidental e Inglaterra a principios de la década de 1990, han salido de la clandestinidad y se ofrecen al público en general, A menudo atraen a muchedumbres de jóvenes menores de edad por medio de anuncios que se refieren a “ambientes seguros, sin alcohol” y a una protección casi policial. Las bacanales se anuncian muchas veces por Internet; suelen asistir entre menos de 100 personas y varios miles.

Un peligro adicional asociado con este mercado de drogas incipiente es que la composición de las drogas puede variar notablemente y a menudo se venden drogas substitutivas cuando los proveedores no logran encontrar la droga en demanda en ese momento. Los consumidores de las drogas de amigos se arriesgan a ingerir combinaciones peligrosas de drogas. Esto no sólo puede conducir a un mayor riesgo de sobredosis, sino que la falta de conocimiento sobre la droga que se ingirió puede complicar la tarea del personal que los atienda en casos de emergencia.27

El consumo de drogas y la actividad sexual – El consumo de bebidas alcohólicas y otras drogas entre los jóvenes está fuertemente vinculado a los comportamientos de riesgo, incluida la promiscuidad. De acuerdo con el estudio de 1999 del Centro Nacional sobre Adicción y Abuso de Sustancias (CASA) titulado “Dangerous Liaisons” (Vínculos peligrosos), la mayor promiscuidad conduce a un mayor riesgo de enfermedades de transmisión sexual y de embarazos accidentales entre los adolescentes.28 Los adolescentes de 14 y menos años de edad que consumen alcohol tienen el doble de probabilidades de tener comportamientos sexuales que los que no beben; los consumidores de drogas tienen cinco veces más probabilidades de mostrar actividad sexual que los jóvenes que no las consumen. Los adolescentes comprendidos entre los 15 y 19 años de edad que consumen bebidas alcohólicas tienen siete veces más probabilidades de tener relaciones sexuales y el doble de tener cuatro o más compañeros sexuales que los que no las consumen. Además, más del 50 por ciento de los adolescentes declaran que el tener relaciones sexuales cuando consumen bebidas alcohólicas o drogas produce a menudo embarazos accidentales.29 Un estudio realizado en Ohio entre adolescentes de la escuela secundaria que habían probado la cocaína indicó que tenían cinco veces más probabilidades de haber experimentado embarazos involuntarios que las compañeras que evitaron la cocaína.30

MARIHUANA

Consumo general – En 1999, 11,2 millones de norteamericanos de 12 y más años de edad eran consumidores actuales (el mes anterior) de marihuana; esta cifra no difiere estadísticamente de la de 11 millones (5%) declarada en 1998 y de la de 11,1 millones (5,1%) declarada en 1997. Se estima que 75 por ciento de los consumidores actuales de drogas ilícitas consumen marihuana.31 Se calcula en 2,3 millones los norteamericanos que probaron la marihuana por primera vez en 1998.32 O sea, que hubo unos 6.400 nuevos consumidores de marihuana por día y el total ha aumentado de la cifra aproximada de 1,4 millones en 1990 a la de 2,6 millones en 1996, permaneció nivelada en 1997 y, luego, descendió entre 1997 y 1998. Ha habido una tendencia a un mayor consumo de marihuana desde 1997 entre los jóvenes adultos de 18 a 25 años de edad (12,8% en 1997, 13,8% en 1998 y 16,4% en 1999) y una tendencia decreciente desde 1997 entre los jóvenes de 12 a 17 años de edad (9,4% en 1997, 8,3% en 1998 y 7% en 1999).33

Consumo Actual de Marijuana (Último Mes)

Consumo de marihuana entre los jóvenes – La marihuana es la principal droga ilícita consumida por los jóvenes de 12 a 17 años de edad; el 7,7 por ciento de los jóvenes eran consumidores actuales de marihuana en 1999.34 Más de dos terceras partes de la cifra de 2,3 millones de nuevos consumidores declarada en 1999 tenían menos de 18 años. De acuerdo con el estudio MTF 2000, el consumo de marihuana fue estable entre 1999 y el año 2000. El consumo durante el pasado año de marihuana entre los alumnos de 8º grado descendió en un 15 por ciento (pasando de 18,3% a 15,6%) entre 1996 y 2000; el consumo de marihuana medido durante el pasado año entre los alumnos de 10 grado descendió en el 10 por ciento entre 1997 y 1998 y ha permanecido estable desde entonces.35 Sin embargo, las tasas de iniciación del consumo de marihuana entre los jóvenes durante 1995 a 1998 están entre los niveles máximos alcanzados desde fines de la década de 1970. 36 La tasa había aumentado entre 1991 y 1995 de 46 por mil consumidores nuevos potenciales* en 1991 a 80 por mil consumidores nuevos potenciales en 1995. El consumo de marihuana entre jóvenes que nunca la habían consumido ants se duplicó en ese intervalo. Sin embargo, la tasa de 1998 correspondiente a los jóvenes (81) fue notablemente más baja que la de 1997 (90,8). 37 El estudio MTF 2000 declara que la desaprobación de probar marihuana una o dos veces aumentó en el 3 por ciento (pasando de 70,7% a 72,5%) entre los alumnos de 8º grado, continuación de una tendencia iniciada en 1997 cuando el 67,6 por ciento de los alumnos de 8º grado expresaron su desaprobación. Entre los alumnos de 12º, la desaprobación de probar la marihuana aumentó en el 8 por ciento, pasando de 48,8 por ciento a 52,5 por ciento), invirtiendo la tendencia observada en los nueve años precedentes.

* Un nuevo consumidor potencial es una persona comprendida en el subgrupo pero que no ha consumido la droga objeto de estudio.

Tendencias en el Consumo Inicial
Promedio de Edades del Consumo Inicial de Marijuana
Promedio del Precio de Marijuana

Disponibilidad – La marihuana es la droga ilícita más fácilmente disponible en los Estados Unidos. Además, el NDIC informa de que aumento el número de investigaciones, detenciones y confiscaciones en las escuelas secundarias y sus alrededores, lo que indica la facilidad con la que los jóvenes pueden obtener esta droga peligrosa.38 La mayor parte de la marihuana que se encuentra en los Estados Unidos se cultiva en el extranjero. México, Colombia y Jamaica son los principales países de origen. Canadá, Tailandia y Camboya son proveedores secundarios.39 Aunque se desconoce el alcance completo del cultivo nacional de marihuana, el Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas indica que cada estado del país informa de algún nivel de cultivo, tanto bajo techo como al aire libre.40 El Programa de Erradicación/Supresión del Cannabis Nacional de la DEA indica que las autoridades erradicaron 2,2 millones de plantas de marihuana cultivadas al aire libre en 1998 y 3,2 millones en 1999. Además, informes preliminares de la DEA indican que 1,4 millones de plantas habían sido erradicadas en sólo 30 estados entre enero y septiembre de 2000. En 1999, a los estados principales de cultivo del cannabis al aire libre –California, Hawai, décadatucky y Tennessee– representaron casi 2,49 millones de plantas cultivadas en el campo, o sea, aproximadamente el 75 por ciento del total de plantas erradicadas el pasado año.41 En el pasado año, el Departamento de Agricultura y el Servicio Forestal de los Estados Unidos informan de que ha aumentado súbitamente la cantidad de cultivo de marihuana en tierras públicas federales (632.310 plantas destruidas en el año 2000, lo que representa un gran aumento frente a las 490.300 destruidas en 1999). 42

El cultivo de marihuana bajo techo proporciona un ambiente regulado que permite la producción durante todo el año de la sensimilla, variedad de alta potencia* en distintas lugares, desde armarios hasta invernaderos complejos. Los cultivadores de cannabis en el interior emplean con frecuencia prácticas agronómicas adelantadas, omo la clonación y la hidropónica, así como aparatos automáticos de medición de la luz y de aplicación de agua, fertilizantes e insecticidas para aumentar el crecimiento. En el país, las autoridades confiscaron 208.027 plantas de marihuana cultivadas bajo techo en 1999, lo que representa una ligera disminución con respecto a las 232.839 plantas confiscadas en 1998.43 Las autoridades especulan que esta disminución puede indicar el mayor perfeccionamiento de los métodos de cultivo clandestino utilizados por los agricultores.

* Como indica su nombre en español, la planta carece de semilla. Estas partes superiores floridas no polinadas de la planta Cannabis sativa L. hembra son muy apreciadas por su elevado contenido de tetrahidrocannabinol.

Los precios de la marihuana comercial se han mantenido relativamente estables en el curso de la década pasada, oscilando entre $400 y $1.000 por libra en las zonas de la frontera sudoeste y entre $700 y $2.000 por libra en la región del medio oeste y nordeste. De acuerdo con los datos procedentes del Proyecto de Vigilancia de la Potencia de la Universidad de Misisipí, el contenido de tetrahidrocannabinol (THC) de la marihuana comercial aumentó de menos del 2 por ciento a principios de la

década de 1980 al 4,43 por ciento en 1998 y al 4,87 por ciento en 1999.44Los niveles de THC en la variedad “sinsemilla” aumentaron del 12,41 por ciento en 1998 al 13,55 por ciento en 1999. Al mes de junio de 2000, el nivel promedio de potencia en THC de la marihuana nacional de calidad comercial había aumentado al 5,58 por ciento. La mayor concentración de THC hallada en una muestra de marihuana fue del 33,12 por ciento en una confiscación analizada por la Universidad de Misisipí45 para la Policía del Estado de Oregón.

Decomiciones Federal de Marijuana

COCAÍNA

Consumo general – El consumo de cocaína se estabilizó en los Estados Unidos entre 1992 y 1999. El consumo de cocaína el mes anterior descendió del 3 por ciento de la población en 1985 al 0,7 por ciento en 1992 y no ha cambiado notablemente hasta 1999, inclusive, en cuyo año el 0,8 por ciento de la población declaró haberla consumido en el mes anterior.46 A pesar de la estabilización del consumo, el número de nuevos consumidores ha aumentado. En 1998, hubo 934.000 nuevos consumidores de cocaína. Esta cifra representa un aumento del 37 por ciento frente a 1990, cuando hubo 683.000 nuevos consumidores.47 Este nivel sigue por debajo del registrado durante la década de 1980, en la que las cifras de nuevos consumidores oscilaban entre 1 millón y 1,6 millones anuales.

Consumo entre los jóvenes– En 1999, el 0,7 por ciento de los jóvenes de 12 a 17 años de edad declararon consumo de cocaína en el mes anterior. Esta cifra no difiere notablemente de la del 0,8 por ciento declarada para 1998 y la del 1 por ciento de 1997; sin embargo, es notablemente más alta que el 0,3 por ciento declarado en 1994.48 En el estudio MTF 2000 se informa que el consumo de cocaína descendió notablemente en el año 2000 en varias categorías entre los alumnos de 12º grado. Concretamente, el consumo en el pasado año de cualquier tipo de cocaína descendió del 6,2 por ciento en 1999 al 5,0 por ciento en 2000. El consumo de cocaína en piedra durante el pasado año disminuyó del 2,7 por ciento al 2,3 por ciento y el consumo de cocaína en polvo durante el año pasado bajó en el 24 por ciento, pasando del 5,8 por ciento al 4,5 por ciento. La tasa de iniciación entre los jóvenes de 12 a 17 años de edad aumentó del 5,1 por ciento en 1992 al 13,1 por ciento en 1996, y ha permanecido a dicho nivel desde entonces.49 Disponibilidad – La cocaína sigue siendo fácil de adquirir en casi todas las zonas metropolitanas principales.50 El informe de mediados del año 2000 presentado por el Movimiento Interdepartamental de Evaluación de la Cocaína estimó que, en los primeros seis meses del 2000, llegaron a los Estados Unidos 242 toneladas métricas de cocaína, lo que representa un incremento de casi el 40 por ciento frente a las 174 toneladas métricas del mismo periodo en 1999.51Una cantidad notable de la cocaína introducida clandestinamente en los Estados Unidos vino a través del corredor de México-Centroamérica.52

Consumo Actual de Cocaína (Último Mes)
Promedio del Consumo Inicial Cocaína
Promedio de Edades de Inicio en el Consumo de Cocaína

En años recientes, la disponibilidad de cocaína en el país se ha estimado en 288 toneladas métricas puras para 1996, 312 para 1997, 291 para 1998 y 276 para 1999.53 De acuerdo con los datos más recientes, la pureza promedio de la cocaína de venta al por mayor se ha estabilizado, relativamente, desde 1990: entre el 65 por ciento y 80 por ciento (la pureza de la cocaína vendida al por menor que osciló mucho según la oferta y demanda locales).54 Las autoridades del país siguen informando de las graves dificultades que causan la cocaína, la cocaína en piedra y la actividad delictiva conexa.

El Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas (NDIC) observa que la producción y disponibilidad de cocaína en piedra están directamente vinculadas con la disponibilidad de cocaína en polvo.* A pesar de la estabilización del consumo de cocaína nacional entre 1992 y 1999, las mejoras en la distribución y producción de cocaína y cocaína en piedra han aumentado su disponibilidad, tanto en los suburbios como en el campo.55

* El NDIC declara que algunas entidades policiales estatales y locales de la ley han comprobado que ha habido aumentos notables en la pureza de la cocaína en piedra–hasta el 85 por ciento.

Promedio del Precio de Cocaína
Pureza de Cocaína a Nivel de Venta al por Menor
Decomiciones Federal de Cocaína

HEROÍNA

Uso general – El consumo de heroína en los Estados Unidos se ha estabilizado desde 1992. Un 0,1 por ciento de la población que vive en unidades familiares declaró haber consumido heroína durante el mes anterior en 1999, lo que equivale al número que declaró haberla consumido en 1994, 1995, 1996 y 1998 (en 1997, el 0,2 por ciento de la población declaró haber consumido esa droga durante el mes anterior).56 En 1998, se calculó una cifra aproximada de 149.000 consumidores nuevos, que no es estadísticamente distinta de los 189.000 consumidores nuevos de 1997 o los 132.000 de 1996.57 La inyección sigue siendo el método de ingestión predominante, en particular para la heroína de baja pureza. La mayor disponibilidad de heroína de alta pureza y el temor a inyectarse por el posible contagio con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), que se transmite a veces por compartir agujas, ha hecho más común que la heroína se aspire o se fume. Además de que evitan el desprestigio que significa el consumo de heroína por vía intravenosa, algunos adolescentes heroinómanos fuman o aspiran la heroína por la falsa impresión de que esas vías son menos adictivas.

Consumo entre los jóvenes – En 1999, el consumo de heroína durante el mes anterior entre los jóvenes de 12 a 17 años de edad fue del 0,1 por ciento, que no difiere estadísticamente del 0,2 por ciento declarado entre 1995 y1998.58 La tasa de iniciación en el consumo de heroína entre los jóvenes aumentó de menos del 1 por 1.000 de nuevos consumidores potenciales durante la década de 1980 a casi 2 por 1.000 entre 1996 y 1998.59 Entre las 471.000 personas que se estima consumieron cocaína por vez primera entre 1996 y 1998, una cuarta parte (125.000) tenía menos de 18 años de edad. El estudio MTF 2000 60 declara que el consumo durante el mes anterior entre los alumnos de 8º grado alcanzó la cifra máxima entre 1995 y 1996 y ha descendido en el 21 por ciento, pasando del 1,4 por ciento al 1,1 por ciento en 2000. El consumo durante el pasado año entre los alumnos de 10º grado alcanzó la cifra máxima en 1997 y ha permanecido a dicho nivel cada año hasta el 2000. El año máximo para el consumo durante el pasado año y el mes anterior entre los jóvenes del 12 grado, no obstante, fue el 2000, con el 1,5 por ciento. Este número representa un incremento de 275 por ciento frente a la cifra más baja en 10 años, que fue el 0,4 por ciento que se registró en 1991.

Consumo Actual de Heroína (Último Mes)
Promedios el Consumo Inicial de Heroína
Promedio de Edades de Inicio en el Consumo de Heroína

Disponibilidad – La pureza de la heroína es proporcional a su disponibilidad. Una pureza sin precedentes de la cocaína vendida al por menor y los bajos precios registrados en los Estados Unidos indican que la heroína es muy accesible.61 Cuando la droga es difícil de encontrar, se mezcla con otras sustancias. Los altos niveles de pureza también pueden denotar cambios en las corrientes de tráfico. Al disminuir el número de intermediarios que participan en hacer llegar la heroína sudamericana y mexicana a los clientes, se reducen al mínimo la mezcla y la adulteración que siempre habían rebajado la pureza de la heroína. Por ejemplo, la Zona de Tráfico de Drogas de Alta Intensidad de Florida Central informa que la heroína de la que se sacaron muestras de las incautaciones efectuadas en 1999 tenía niveles de pureza de hasta el 97 por ciento.62 Los modelos fundamentados en el consumo estiman que la disponibilidad de la heroína estadounidense en el 2000 permanecerá sin cambio con respecto al nivel de 1999 de 12,9 toneladas métricas; entretanto, el precio promedio por gramo sigue constante en algo más de $1.000.63 También se ha utilizado un enfoque basado en la oferta para estimar la disponibilidad de heroína, aplicando datos del Programa de Identificación de la Heroína de la DEA y estimaciones de la producción potencial. Esta metodología ha dado una estimación de 16 toneladas métricas de heroína disponible en el país en 1999, cifra incierta debido a la falta de información sobre el cultivo de la adormidera latinoamericana.

Promedio del Precio de Heroína
Pureza de Heroína a Nivel de Venta al Por Menor
Decomiciones Federal de Heroína

METANFETAMINA

Generalidades – La metanfetamina es un estimulante muy adictivo que puede fabricarse por medio de productos comercialmente disponibles en cualquier lugar de los Estados Unidos. Los efectos estimulantes de la metanfetamina pueden durar horas, en vez de minutos como ocurre con la cocaína en piedra o dura. Muchos consumidores de metanfetamina tratan de paliar el efecto de una depresión causada por la metanfetamina, neutralizándola con otras sustancias, como el alcohol y la heroína. Como ocurre con la heroína y la cocaína, la metanfetamina puede aspirarse, fumarse o inyectarse. Los productos químicos utilizados en la producción de la metanfetamina son muy volátiles y los aficionados a la química que tienen laboratorios rudimentarios pueden ocasionar explosiones e incendios mortíferos. Los subproductos de la producción de la metanfetamina son muy tóxicos y hacen peligrar el medio ambiente. El Centro de Inteligencia de El Paso estima que los laboratorios clandestinos de metanfetamina, la limpieza de cada uno de los cuales cuesta entre $3.000 y $150.000 (según el tamaño), producen hasta veinte toneladas métricas de desechos tóxicos cada año.64 Los traficantes de metanfetamina no muestran preocupación por los peligros medioambientales cuando fabrican la droga y se deshacen de sus subproductos.

Consumo general – En 1998, se estima que hubo 378.000 nuevos consumidores de metanfetamina, cifra que representa un aumento frente a los 149.000 registrados en 1990. Para los adultos jóvenes de 18 a 25 años de edad, hubo un incremento en la tasa de primer consumo entre 1990 y 1998 (de 3,0 a 6,1 por 1.000 consumidores nuevos potenciales).65 Si bien el consumo de esta droga se está propagando hacia el este, la metanfetamina sigue siendo más común en la región oeste de los Estados Unidos. El número de consumidores asiduos de metanfetamina en 1998 se estimó en 356.000 en comparación con 310.000 en 1997.66

Consumo entre los jóvenes – La tasa de primer consumo entre los jóvenes de 12 a 17 años de edad aumentó notablemente de 1990 a 1998, pasando de 2,2 a 7,4 por 1.000 consumidores nuevos potenciales.67 El estudio MTF 2000 informa de ligeros descensos entre los alum-nos de 8º, 10º y 12º grados, en el consumo anual de metanfetamina entre 1998 y 2000. Sin embargo, estos descensos no son estadísticamente importantes. CASA declara que el consumo de metanfetamina el mes anterior entre los alumnos de 8º grado en las zonas rurales es del 5,1 por ciento frente al 2,5 por ciento entre sus compañeros en las ciudades principales.68

Decomiciones Federal de Metanfetaminas
Confiscaciones por la DEA de Laboratorios Clandestino de Metanfeminas
Promedio del Precio de Metanfetaminas

Disponibilidad – La metanfetamina es la droga sintética más común que se fabrica clandestinamente en los Estados Unidos.69 Hasta hace poco, el consumo de metanfetamina se había concentrado en las regiones oeste y sudoeste de los Estados Unidos. Ahora se ha extendido a las principales zonas metropolitanas (excepto en el nordeste) y está haciendo su aparición en las ciudades pequeñas y la población rural.70 La fabricación de metanfetamina está experimentando un crecimiento sin precedentes. El número de laboratorios clandestinos allanados por las autoridades federales, estatales y locales en el año 1999 ascendió a 7.544. Entre enero y octubre de 2000, estas autoridades allanaron 4.600.71 Únicamente los allanamientos de laboratorios clandestinos realizados por la DEA aumentaron en más del 41 por ciento, pasando de 1.502 en 1998 a 2.122 en 1999. Entre enero y octubre de 2000, la DEA había decomisado 1.741 laboratorios.72 En el medio oeste, los allanmientos de laboratorios efectuados por las autoridades estatales y locales, que colaboraban en la HIDTA de esa región del país, aumentaron en más del triple entre 1997 y 1999.73 Este incremento en los allanamientos puede denotar los esfuerzos de los dueños de pequeños laboratorios clandestinos en la periferia del mercado de metanfetamina por explotar la demanda de drogas y satisfacer su propio consumo.74 De acuerdo con las estimaciones de modelos basados en el consumo, la disponibilidad de metanfetamina estadounidense de venta al por menor aumentó de 11,9 toneladas métricas en 1997 a 15,9 toneladas métricas en 1998. Se estima que la disponibilidad de metanfetamina en 1999 y 2000 es de 15,5 toneladas métricas. El precio promedio al por menor por gramo puro permaneció constante en $140, aproximadamente.75

El Flujo de Metanfetamina

MDMA (ÉXTASIS)

Generalidades – La MDMA (3,4-metilenodioximetanfetamina), llamada comúnmente éxtasis o XTC, es una droga sintética y psicoactiva que posee propiedades estimulantes y ligeramente alucinógenas. Esta substancia se hizo popular a fines de la década de 1980 y a principios de la de 1990 como sustitutiva de la heroína y la cocaína. La MDMA se vende y se consume habitualmente en raves, “bacanales”, o sea, en conciertos populares que duran toda la noche. El consumo parece haberse propagado prácticamente a todas las ciudades principales de los Estados Unidos, y también hay indicios de tráfico y uso indebido en las poblaciones menores. La MDMA se considera una “droga de diseño” o “droga sintética”, o sea, una una substancia que aparece en el mercado ilícito en forma de variante u homólogo químico de otra droga psicoactiva. La MDMA se asemeja en sus propiedades estimulantes a la anfetamina o metanfetamina y se parece a la mescalina en términos de sus cualidades alucinógenas. Comercializada ilícitamente como una droga que “hace sentirse bien”, se la ha llamado “la droga de la amistad”. Los riesgos de la MDMA son, entre otros, deshidratación aguda y muerte por ataque o insuficiencia cardíaca.76 Un análisis de varios estudios del NIDA llega a la conclusión de que los consumidores asiduos de MDMA sufren de impedimentos notables en la memoria visual y verbal en comparación con la población no consumidora.77 Otros resultados obtenidos por la Universidad Johns Hopkins y el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) indican que el consumo de MDMA puede impedir otras funciones cognoscitivas, como la capacidad de razonar verbalmente o mantener la atención.78

Consumo general – El éxtasis se consume a menudo junto con otras drogas y es muy popular entre algunos adolescentes y profesionales jóvenes. Además, un número creciente de consumidores – principalmente en las zonas de Miami y Orlando– combina la MDMA con la heroína, práctica conocida como “rolling.” Si continúa esta tendencia, la MDMA puede convertirse en la droga “de entrada” que conduce al consumo de otras sustancias. Las menciones de la MDMA por las salas de urgencias aumentaron de 68 en 1993 a 2.200 en 2000.79 La MDMA también suprime la necesidad de comer, beber o dormir y por lo tanto, permite largas vigilias en las que sus usuarios se pasan toda la noche toda la noche bailando en bacanales.80

Consumo entre los jóvenes – El consumo de MDMA está generalizado, en particular entre los adolescentes blancos del nordeste. La Encuesta de Seguimiento de Actitudes de la Asociación para unos Estados Unidos sin Drogas declara que el consumo experimental del éxtasis por los adolescentes se ha duplicado desde 1995. El consumo experimental de la MDMA por los adolescentes está ahora al nivel del de la cocaína, la cocaína en piedra y el LSD; más adolescentes en los Estados Unidos han probado el éxtasis que la heroína. El consumo experimental ha aumentado del 5 por ciento en 1995 al 7 por ciento el pasado año y al 10 por ciento este año. Casi un tercio (32%) de los adolescentes en 2000 declararon que tenían amigos cercanos que consumían éxtasis, lo que representa un incremento notable de la cifra del 24 por ciento en 1998 y del 26 por ciento en 1999. El estudio MTF 2000 declara que el consumo de éxtasis durante el año pasado entre los alumnos de 8º grado aumentó en el 82 por ciento (pasando del 1,7% al 3,1%) entre 1999 y 2000; el consumo durante el mes anterior aumentó en el 75 por ciento (del 0,8% al 1,4%). El consumo de MDMA en el pasado anterior por alumnos de 10º grado aumentó en el 44 por ciento (del 1,8% al 2,6%) y el consumo durante el año anterior por los alumnos del 12º grado aumentó en el 46 por ciento, pasando del 5,6 % al 8,2%. Según opinan los alumnos de 12º grado, la disponibilidad percibida del éxtasis ha aumentado de forma pronunciada: un incremento del 28 por ciento (11,3 puntos porcentuales, del 40,1% al 51,4%). Este es el mayor incremento en puntos porcentuales para un año en la medida de disponibilidad entre los alumnos del 12º grado de cualquier clase de drogas en los 26 años del estudio MTF.

Tendecias en la Pablacíon Estudiantil que Consumieron

Disponibilidad – Hay numerosos datos que demuestran la creciente disponibilidad de MDMA en los Estados Unidos – en los centros metropolitanos y las poblaciones suburbanas.81 Las autoridades consideran que la MDMA figura entre las amenazas más inmediatas para los jóvenes y para sus propias funciones.82 Las autoridades informan de un incremento enormes en las confiscaciones de MDMA entre 1998 y 2000. A nivel nacional, la DEA confiscó 174.278 comprimidos de MDMA en 1998, más de un millón en 1999 y más de 949.000 entre enero y octubre de 2000.83 Análogamente, según el Servicio de Aduana de los Estados Unidos (USCS), los decomisos de MDMA aumentaron en el 165 por ciento entre el año fiscal 1999 y el de 2000. La aduana USCS confiscó unos 9,3 millones de comprimidos de éxtasis en el año fiscal de 2000, en comparación con 3,5 millones en el año de 1999 y 750.000 en el de 1998.84 Otra señala de esa mayor disponibilidad es que, según el Servicio de Aduana, los envíos individuales de MDMA aumentan en tamaño y peso, habiendo pasado de menos de diez libras hace varios años a algunos que pesaban más de 1.100 libras en julio de 2000.85 La producción de MDMA está centrada en Europa (predominantemente en Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo).86 Fomenta aún más la importación de MDMA a los Estados Unidos el elevado margen de utilidades que deja esa droga – los costos de producción son de sólo dos a veinticinco centavos por dosis mien-tras que los precios al por menor en los Estados Unidos oscilan entre $20 y $45 por dosis.87 Una creciente participación de los grupos de delincuentes organizados –en particular en Europa Occidental, Rusia y los sindicatos delicitivos de Israel– indican un movimiento hacia la “profesionalización” de los mercados de MDMA.88 Más recientemente, las autoridades informan de que las asociaciones de drogas radicadas en la República Dominicana tal vez estén a la cabeza de una iniciativa para aumentar el tráfico de MDMA en el Caribe.89 Los informes de las autoridades indican que unos grupos delictivos han ya demostrado ser capaces de producir y repartir clandestinamente cantidades notables de MDMA a los Estados Unidos están ampliando las redes de distribución por toda la nación.90 Finalmente, la MDMA se ha propagado al sector militar. La Fuerza Aérea informa de que el número de investigaciones internas que ha realizado por la MDMA casi se duplicó de 35 en 1998 a 66 en 1999. Entre enero y noviembre de 2000, esa cifra se disparó hasta alcanzar los 337 casos.91

Decomisos de MDMA (Éxtasis)
Éxtasis (MDMA) y Casos de Urgencia

INHALANTES

Generalidades – El término “inhalantes” se refiere a más de mil productos comerciales y caseros que se pueden usar intencionalmente de forma indebida mediante inhalación por la nariz (sniffing) o la boca (huffing) para conseguir un efecto intoxicante. Entre estos productos hay disolventes volátiles y substancias normalmente halladas en los adherentes comerciales, combustibles de encendedores, soluciones preparadas para la limpieza y productos de pintura. Su fácil acceso, bajo costo y facilidad de encubrimiento hacen de los inhalantes una de las sustancias principales que consumieron indebidamente muchos jóvenes norteamericanos.

Consumo general – En 1999, un 0,3 por ciento de la población de 12 años de edad o más declaró haber consumido de inhalantes durante el mes anterior. Esta cifra ha permanecido estable desde 1998. En 1998, hubo una cifra estimada de 991.000 nuevos consumidores de inhalantes, lo que significa un incremento de 390.000 en 1990.92 Los inhalantes pueden ser mortíferos, incluso cuando se consumen sólo una vez.

Consumo entre los jóvenes – En 1999, el 0,9 por ciento de los jóvenes de 12 a 17 años de edad declararon consumo de inhalantes durante el mes anterior. Esta cifra representa un descenso estadísticamente significativo con respecto al 2 por ciento declarado en 1997 y el 1,6 por ciento declarado en 199493 La tasa del primer consumo entre los jóvenes de 12 a 17 años aumentó notablemente desde 1990 a 1998, pasando de 11,6 a 28,1 por 1.000 consumidores nuevos potenciales.

Disponibilidad – Los inhalantes que se consumen indebidamente suelen ser sustancias de fácil disponibilidad en cualquier hogar o escuela. Entre los ejemplos figuran los siguientes: adherentes (goma de aeroplanos, adhesivos de goma), aerosoles (pintura atomizada, fijadores del cabello, refrescantes del aire), agentes limpiadores (quitamanchas, líquidos desengrasadores), productos alimentarios (pulverizadores de aceites vegetales, cremas enlatadas para postres), gases (butano, propano), disolventes y gases (quitaesmaltes, diluyentes de pintura, correctores líquidos para el papel, fluidos de encendedores, gasolina).

Tendencias en la Pablocíon Estudiantil que Consumieron

OTRAS SUSTANCIAS ILÍCITAS

Consumo general – La NHSDA de 1999 informa que el consumo de alucinógenos durante el mes anterior entre las personas de 12 y más años de edad ha permanecido relativamente estable desde 1995. Sin embargo, el 0,7 por ciento de las que consumieron alucinógenos en 1999 representa un incremento estadísticamente significativo con respecto al 0,5 por ciento de 1994.94 La tasa de consumo actual de alucinógenos no cambió notablemente entre 1997 y 1999 (el 0,8% y el 0,7%, respectivamente). No se dispone de datos para describir las amenazas incipientes que presentan otras sustancias ilícitas, tales como la cetamina, el gamahidroxibutirato (GHB), la gamabutirolactona (GBL) y el rohipnol. Sin embargo, los etnógrafos siguen informando del llamado “consumo de cafetería”* de las drogas alucinógenas o psicosedantes, como la cetamina, el LSD y el GHB. La creciente popularidad de las “bacanales” dentro de la cultura del baile ha desencadenado la reaparición de las “drogas sintéticas” o “de diseño”.

* Denota una propensión a consumir cualquier droga inmediatamente disponible. Los jóvenes consumen a veces píldoras que alteran el humor o toman bebidas alcohólicas drogadas en salas de fiestas, sin saber cuál es la droga o los peligros que presenta su consumo, sola o en combinación con el alcohol y otras drogas.

El consumo de los esteroides es cada vez más común entre los adolescentes. Las repercusiones del consumo de esteroides son enormes. Entre los adolescentes, ese consumo puede conducir a la interrupción precoz del crecimiento por la maduración prematura del esqueleto y a la aceleración de los cambios de la pubertad. Los consumidores de esteroides se exponen a sufrir tumores del hígado, alta presión sanguínea, acné agudo y temblores.95

Consumo entre los jóvenes – La NHSDA de 1999 declara que el consumo durante el mes anterior de alucinógenos ha permanecido relativamente estable desde 1994; el porcentaje de uso actual para 1999 es del 1,6 por ciento, lo que representa un ligero descenso (no estadísticamente significativo) del 2,0 por ciento observado en 1996.96 El consumo de analgésicos recetables para fines no terapéuticos ha aumentado del 6,3 por 1.000 de los nuevos consumidores potenciales en 1990 a 32,4 por 1.000 en 1998.97 La encuesta MTF indica que, a pesar del pronunciado aumento en el uso del MDMA – que la MTF clasifica entre los alucinógenos – el consumo de alucinógenos durante el pasado año y el mes anterior en general, acusó descensos entre los alumnos del 10º y 12º grados. Concretamente, el consumo durante el año anterior y el mes anterior entre los alumnos del 12º grado descendió en el 14 por ciento (del 9,4% al 8,1%) y en el 26 por ciento (del 3,5% al 2.6%), respectivamente. El consumo durante el mes anterior entre los alumnos de 10º grado descendió en el 21 por ciento (del 2,9% al 2,3%). El consumo durante el año anterior de LSD entre los alumnos del 12º grado descendió en el 10 por ciento (del 8,1% al 6,6%) y el consumo durante el mes anterior descendió en el 44 por ciento (del 2,7% al 1,6%).

Disponibilidad – El Grupo de Trabajo de Epidemiología de la Comunidad declara que las drogas de diseño son fáciles de obtener en la mayor parte del país y que las consumen principalmente los adolescentes y adultos jóvenes en salas de fiestas, bacanales y conciertos.98 El GBL y el 1,4-butanediol (ambos precursores químicos del GHB) son fáciles de obtener a través del Internet. Los que buscan sustancias ilícitas también pueden explotar los sitios del Internet que se especializan en la venta de productos veterinarios y medicamentos recetables.

Desvío de sustancias controladas – Hay que prestar atención al uso indebido de una gran variedad de productos farmacéuticos, narcóticos, depresores y estimulantes. Estos fármacos, fabricados en los Estados Unidos y otros países para atender necesidades médicas legítimas, son objeto de desvío al mercado y el comercio ilícitos.99 De los 2.800 millones de recetas prescritas en 1999, unos 457 millones correspondieron a sustancias controladas; esta cifra representa un aumento frente a los 254 millones de 1998. Una cantidad desconocida se desvía al tráfico ilícito, pero las sustancias legalmente controladas representan más del 30 por ciento de las muertes y lesiones conocidas que tuvieron que ver con el uso indebido de las drogas.100 En 1999, el Servicio de Aduana de los Estados Unidos confiscó 9.275 paquetes que contenían medicamentos recetables, aproximadamente 4,5 veces los que confiscó en 1998. El número de píldoras y comprimidos incautados por el Servicio de Aduana aumentó a 1,9 millones, frente a 760.000 en 1998.101 Durante los tres primeros trimestres del año fiscal 2000, la DEA realizó 723 detenciones por desvío de pro-L ductos farmacéuticos.102 La disponibilidad de “productos farmacéuticos sin receta” a través de Internet y de farmacias del extranjero representa una nueva amenaza para los Estados Unidos.103 Esta amenaza ha sido exacerbado por las farmacias de Internet que expiden medicamentos mediante “servicios de entrega inmediata” (ECO, es decir, FedEx, UPS, DHL, etc.) en vez hacerlo por el servicio posta. Las incautaciones de fármacos recetables realizadas por el Servicio de Aduana a los ECO aumentaron de 294 en el año fiscal de 1998 a 518 en el de 1999.

Productos químicos precursores – Entre las principales drogas objeto de uso indebido, sólo la marihuana se vende como producto natural cosechado. Los otros han de fabricarse utilizando distintos productos químicos y técnicas. El tráfico de drogas ilícitas depende en gran medida de la disponibilidad de productos procedentes de fuentes legítimas a fin de obtener las sustancias requeridas para la producción o síntesis ilícita.104 Los traficantes pueden obtener los productos químicos en grandes cantidades a un costo relativamente bajo como resultado de la ignorancia, indiferencia o colusión de los distribuidores e intermediarios internacionales de productos farmacéuticos.105 Se sigue atacando el desvío de productos químicos a través de distintas medidas legislativas, de programas cooperativos de ejecución de la ley, y mediante la participación en convenios multilaterales, y mediante el control operativo de productos químicos y las iniciativas de ejecución. Continúa la acción decidida de las autoridades federales a fin de prevenir el desvío de comprimidos contra el resfriado a base de pseudoefedrina a los laboratorios de fabricación de metanfetamina.

Tendencias en la Pablocíon Estudiantil que Consumieron

VÍNCULO ENTRE LAS DROGAS Y LA DELINCUENCIA

La delincuencia por asuntos de drogas no tiende a desaparecer en los Estados Unidos. Más de 1,5 millones de norteamericanos fueron detenidos por infracciones de las leyes contra las drogas en 1999 y las infracciones combinadas por uso indebido de drogas y alcohol fueron el 31 por ciento, aproximadamente, de todas las detenciones efectuadas en 1999. Sin embargo, una comparación de los datos acerca del uso indebido de drogas indica que en 1999 el número total de detenciones por estos delitos fue un 2 por ciento inferior a los de 1998. En 1999, el 19,5 por ciento de las infracciones por drogas correspondieron a la venta o fabricación de drogas ilícitas y el 80,5 por ciento, a la posesión de sustancias ilícitas.106Más del 80 por ciento de los reclusos en cárceles y prisiones estatales dijeron que habían consumido drogas con anterioridad a su encarcelamiento, y más del 60 por ciento declararon haber consumido regularmente drogas, es decir, al menos una vez por semana durante un mes por lo menos. Las encuestas de la BJS han puesto de relieve que, entre los reclusos que declararon haber consumido drogas regularmente, aproximadamente 1 de cada 7 de los presos en las cárceles locales y 1 de cada 3 en las prisiones estatales habían participado desde su admisión en programas para toxicómanos o se habían sometido a tratamiento.107 A fin de eliminar el vínculo entre las drogas y la delincuencia, el sistema de justicia penal ha de colaborar con las instituciones de tratamiento para reducir la demanda de drogas ilícitas, proporcionando a los drogadictos la capacitación necesaria para abandonar el hábito.

Los detenidos frecuentemente dan resultados positivos en las pruebas por consumo reciente de drogas. El programa de pruebas de drogas del Sistema de Vigilancia del Abuso de Drogas por Detenidos (ADAM), del Instituto Nacional de Justicia (NIJ), recopiló datos de los reclusos varones adultos en 34 lugares. En todos ellos, “al menos el 50 por ciento de los varones adultos detenidos dieron resultados positivos al menos en cuanto a una droga”.108 La droga hallada más frecuentemente en 24 de los 34 lugares fue la marihuana; en los otros diez lugares, la cocaína. Por tanto, parece que, a pesar de la popularidad de otras drogas, como la metanfetamina y el PCP en ciertas regiones del país, la marihuana sigue siendo la droga preferida de la mayoría de los reclusos del sexo masculino. Esta tendencia fue especialmente evidente entre los varones jóvenes. En 8 de los 34 lugares, más de 70 por ciento de los detenidos del sexo masculino de 15 a 20 años de edad dieron resultados positivos en la prueba de marihuana.109 Además, la tasa promedio de consumo múltiple de drogas entre los varones adultos fue constante entre 1998 y 1999.110

ADAM recopiló datos de las detenidas adultas en 32 lugares.111 Entre ellas, la tasa promedio de consumo de drogas fue un 3 por ciento más elevada en 1999 que en 1998. Para las mujeres, la cocaína, no la marihuana, fue la que más se encontró en 25 de los 32 lugares. También parece que el consumo de drogas múltiples crece en popularidad entre las reclusas. En 1999, la tasa media de consumo múltiple de drogas entre las adultas detenidas aumentó en el 3 por ciento con respecto a la cifra de 1998. El consumo múltiple de drogas parece ser más común entre determinados tipos de toxicómanas, lo que puede explicar por qué ese consumo ha aumentado entre las mujeres y no entre los hombres. Proporcionalmente, las reclusas dieron resultados positivas en las pruebas por consumo de opiáceos en una proporción mayor que los detenidos del sexo masculino y, en toda la muestra de adultos de ADAM, más de tres cuartas partes de los detenidos que dieron resultados positivos en las pruebas de opiáceos también los dieron en las de alguna otra droga.112

En nueve lugares se obtuvo información sobre los detenidos juveniles varones; en seis lugares, sobre las detenidas juveniles hembras.113 En los nueve se observaron tendencias similares en el consumo de drogas. La marihuana fue la droga más comúnmente consumida entre los detenidos jóvenes de ambos sexos y la cocaína ocupó un segundo lugar distante. En ninguno de los nueve lugares se advirtió un consumo significativo de opiáceos entre los jóvenes de ambos sexos.114

Los datos de ADAM indican que el consumo de metanfetamina es mucho más común en la región occidental de los Estados Unidos. En Atlanta, tanto los varones como las mujeres dieron resultados positivos en menos de 1 por ciento de los casos en las pruebas de metanfetamina115 y en la ciudad de Nueva York esas cifras fueron prácticamente del 0 por ciento. 116 Estas tasas son espectacularmente diferentes de las observadas en las pruebas de metanfetamina entre las mujeres adultas en San Diego (36 por ciento) y entre los varones en Sacramento (28 por ciento).117 En la mayoría de los lugares donde el consumo de metanfetamina fue considerable, las mujeres dieron más resultados positivos que los hombres.118

Las autoridades de las prisiones estatales y federales tenían a 1.284.894 personas físicamente bajo su custodia a final del año 1999. 119 Además de las prisiones estatales y federales, hubo 1.621 reclusos en 69 cárceles indias y 105.790 jóvenes estaban recluidos en 1.121 centros residenciales públicos y 2.310 privados. El Servicio de Inmigración y Naturalización (INS) declaró que 7.675 detenidos se hallaban recluidos en los centros de detención del INS o en otras instituciones; las autoridades militares custodiaban a 2.279 presos en 65 centros y a 18.394 reclusos en las prisiones territoriales de los Estados Unidos.120 Por lo tanto, en total, los Estados Unidos tenía encarceladas a 2.026.596 personas a fines del año 1999, el equivalente de 1 de cada 137 residentes en los Estados Unidos y sus territorios.121 Hay aún disparidades raciales significativas entre estas poblaciones de reclusos. En 1999, la tasa entre los varones negros de cerca de 30 años de edad fue de 9.392 encarcelados por cada 100.000 residentes en comparación con 3.126 entre los varones hispanos y 990 entre los blancos.122

Correlación de la Droga con el Crime
Arrestos Relacionado con la Droga
Asesinatos Relacionados con Drogas

Las tasas de reclusión han aumentado muchísimo en el curso de la última década. Desde 1990, el número de reclusos condenados cada por 100.000 habitantes ha aumentado de 292 a 476, aun cuando en 1999 la población carcelaria experimentó su tasa de aumento más baja desde 1979.123 Durante 1999, el número de reclusas aumentó en el 4,4 por ciento, alcanzando un total de 90.668 al final de año, cifra que fue mayor que el incremento experimentado en el número de reclusos del sexo masculino (3,3%). El número de reclusos del sexo masculino era de 1.276.053 a fines del año 1999.124 Las tasas de crecimiento de la población recluida en las prisiones estatales en los últimos diez años puede explicarse en parte por las tasas descendentes de excarcelación de los reclusos y los aumentos en los períodos de encarcelamiento. El aumento en las poblaciones de las prisiones federales puede explicarse por los incrementos en el número de condenas en los Tribunales Federales de Distrito, por incrementos en el número de los condenadsos a reclusión y por el aumento en la duración promedio de las condenas a reclusión.125

Entre las mujeres, la causa principal el 36% del crecimiento de la población reclusa (el 26%) fue la infracción de las leyes sobre drogas, en comparación con el 18 por ciento entre los varones.126 Sin embargo, a los infractores de las leyes de drogas les corresponde sólo 19 por ciento del crecimiento de la población recluida en las prisiones estatales, mientras que los delincuentes violentos representan el 51 por ciento de ese crecimiento.127 No obstante, el número de infractores en régimen de libertad condicional que vuelven a prisión por delitos relacionados con las drogas se ha duplicado desde 1990. A los infractores de las leyes de drogas les corresponde más de la mitad (el 52%) del aumento total en el número de libertades condicionales canceladas, con el consiguiente reingreso en prisión. El número de infractores de las leyes de drogas en libertad condicional devueltos a prisión aumentó de 30.900 en 1990 a 68.600 en 1998.128

Otro grupo de reclusos estudiado recientemente lo constituyen los ex militares que cumplen condenas en prisiones estatales y cárceles locales. En 1998, 225.700 ex militares estaban encarcelados. Si bien los datos parecen indicar que es más probable que un ex militar sea delincuente violento que otros reclusos, es menos probable que se le condene por delitos relacionados con las drogas. En realidad, los ex militares admiten niveles más bajos de consumo reciente de drogas y es menos probable que declaren haber consumido drogas en el mes arterior al delito por el que se les encarceló. Mostraban, sin embargo, más probabilidad que otros reclusos de declarar que habían abusado del alcohol.129 En lo que respecta a los ex militares recluidos en correccionales militares a final de 1997, 1 de cada 3 reclusos lo era por delitos sexuales. Ese mismo año, el 20 por ciento de los ex militares encarcelados en centros militares cumplían condenas por delitos relacionados con las drogas.130

Encarcelación a Nivel Local, Estatal, y Federal

En 1998, se estima que 7 de cada 10 reclusos en las cárceles locales (o sea, 417.000 reclusos) habían con-sumido drogas regularmente o habían cometido un delito relacionado con las drogas. Este número es superior a los 261.000 reclusos en las cárceles en 1989 que consumían drogas regularmente o habían cometido un delito relacionado con las drogas. Además, más de la mitad de los reclusos de las cárceles (55%) y de las prisiones estatales (57%) declararon que habían consumido drogas en el mes anterior al delito.131 Se estima que 61.000 (16%) reclusos de las cárceles cometieron el delito por el que están recluidos para obtener dinero con el que comprar drogas y aproximadamente 138.000 reclusos de las cárceles estaban bajo la influencia de las drogas en el momento en que cometieron el delito. En el momento de cometer el delito, unos 72.000 de esos reclusos habían consumido marihuana o hachís y 59.000 habían consumido cocaína en piedra. Por tanto, el vínculo entre las drogas y la delincuencia es innegable; para reducir la delincuencia es indispensable reducir también el consumo de drogas.

LAS CONSECUENCIAS DEL CONSUMO DE DROGAS ILÍCITAS

El consumo de drogas se relaciona con el aumento de la delincuencia, la violencia en el hogar, los accidentes, las enfermedad y la pérdida de oportunidades de trabajo, así como con la menor productividad. Cada año, la farmacodependencia da lugar a comportamientos poco saludables e improductivos entre población de todas las edades.

Pérdidas económicas – Las drogas ilícitas cobran un precio enorme a la sociedad norteamericana. En 1995, se estima que ocasionaron $110 mil millones en gastos e ingresos perdidos.132 Esta carga la comparte toda la sociedad, directa o indirectamente. El dinero de los impuestos paga ese precio en medidas policiales y judiciales, encarcelamiento y tratamiento, dirigidos todos ellos a atajar la corriente de drogas ilícitas y contrarrestar sus repercusiones sociales negativas. El NIDA estimó que los gastos médicos relacionados con el consumo de drogas costaron a los Estados Unidos $9.900 millones en 1992 y casi $12.000 millones en 1995.133

El Costo Económico Relacionado al Alcohol y el Abuso de Drogas
Costo Económico del Abuso de Drogas
En el Año 2000 Norteamericanos Gastaron $62.4 Billones en Drogas Illegales

Muertes relacionadas con las drogas – El consumo de drogas ilícitas ocasiona la muerte de miles de norteamericanos todos los años. En 1997, el último año para el que se han publicado datos de los certificados de defunción, hubo 15.973 muertes inducidas por las drogas en Estados Unidos.134 Las muertes inducidas por las drogas son las que resultan directamente de su consumo, principalmente de las sobredosis.* Además, otras muertes, tales como las causadas por el VIH/SIDA, se deben en parte al abuso de las drogas. Por medio de una metodología que incorpora las muertes debidas a otras causas relacionadas con las drogas, la ONDCP estima que en 1995 hubo 52.624 muertes relacionadas con las drogas. Esta cifra incluye 14.218 muertes inducidas por las drogas para ese año, más la mortalidad por causas indirectas.** La Red de Alerta sobre Abuso de Drogas (DAWN) de SAMHSA recopila datos sobre muertes relacionadas con las drogas de los inspectores médicos de 41 zonas metropolitanas principales. DAWN halló que las muertes relacionadas con las drogas han aumentado constantemente durante la década de 1990. 135

Muertes Inducidas por la Droga

* A las muertes por sobredosis, incluidos los envenenamientos con drogas, accidentales e intencionados, correspondió 90 por ciento de la mortalidad inducida por las drogas en 1995. Otras muertes causadas por las drogas lo fueron por psicosis de drogas, farmacodependencia y consumo esporádico, sin dependencia.

** El estudio de las publicaciones científicas pertinentes indica que el 32 por ciento de las muertes ocasionadas por el VIH/SIDA tuvieron relación con las drogas y se han incluido en el cálculo de las muertes por consumo de drogas. Se contaron también en esas muertes las siguientes: de las defunciones por tuberculosis, el 4,5 por ciento; por hepatitis B, el 30 por ciento; por hepatitis no A/no B, el 20 por ciento; por endocarditis, el 14 por ciento; y por accidentes de vehículos de motor, suicidios (distintos del envenenamiento con drogas) homicidio y otras muertes ocasionadas por lesiones, el 10 por ciento.

Urgencias médicas relacionadas con las drogas – Más de dos terceras partes de los drogadictos son atendidoas por un médico de atención primaria o de urgencias cada seis meses y muchos otros acuden regularmente a especialistas médicos.136 La encuesta de la Red de Alerta sobre Abuso de Drogas (DAWN) proporcionan información sobre las consecuencias para la salud del consumo de drogas, por medio de datos sobre los episodios ocurridos en las principales salas de urgencias que guardan relación con el consumo de una droga ilícita o el consumo no médico de una droga lícita. Cabe recordar que los datos de DAWN presentan sólo una dimensión de las consecuencias totales del consumo de drogas. No miden la prevalencia del consumo de drogas en la población, las consecuencias para la salud no tratadas del consumo de drogas o el efecto del consumo de drogas en centros de salud que no sean las salas de urgencias de los hospitales.

El número de episodios de drogas en departamentos de emergencia ha estado aumentando en el curso de la década de 1990. En 1999, se estima que hubo 554.932 episodios de departamentos de urgencias relacionados con las drogas en los Estados Unidos, en comparación con 371.208 en 1990: un incremento del 49 por ciento.137 El alcohol, en combinación con las drogas, seguía siendo la causa más frecuentemente mencionada (196.277) en los informes de las salas de urgencias.138 La cocaína siguió siendo la droga ilícita más frecuentemente mencionada, comprendiendo el 30 por ciento de los episodios (168.763 menciones) en 1999. A la cocaína siguieron en frecuencia la marihuana/hachís (16%, 87.150 menciones) y la heroína/morfina (15%, 84.409). En 1999, las menciones de la marihuana/hachís excedieron a las menciones de la heroína/morfina, cambiando el orden de esa clasificación, que había permanecido constante desde 1990.139

Propagación de enfermedades infecciosas – Entre los graves problemas médicos y sociales que causa el consumo indebido de las drogas figura la propagación de las enfermedades infecciosas. Las toxicomanías constituyen un importante vector para la transmisión del VIH y otras enfermedades sexuales, la hepatitis y la tuberculosis, así como para la violencia.140 Los consumidores crónicos son especialmente susceptibles a las enfermedades infecciosas y se les considera los transmisores más importantes. De los 17.537 casos de tuberculosis declarados a los CDC en 1999, el 2,6 por ciento estuvieron relacionados con las drogas, lo que representa un descenso frente al 2,9 por ciento de 1999.141 Entre 1998 y 1999, hubo un descenso en los casos de SIDA por drogas inyectables entre los hombres, pasando del 26 por ciento en 1998 al 25 por ciento en 1999; entre las mujeres, esta cifra descendió del 29 por ciento en 1998 al 27 por ciento en 1999.142 No se han analizado para este informe nuevos datos sobre la hepatitis B; la tendencia en esta enfermedad ha sido a la disminución.143

La población sin hogar – Las toxicomanías son un factor que contribuye al problema de la población sin hogar. Aunque sólo una minoría (31%) de los que no tienen hogar sufre exclusivamente de drogadicción o alcoholismo, el consumo indebido de estas sustancias exacerba otras enfermedades entre muchos indigentes que sufren trastornos mentales.144 Los indigentes toxicómanos que tienen otras enfermedades están más tiempo sin hogar y son más propensos a carecer de él crónicamente.145 La falta de hogar genera enormes costos sociales y humanos. El público en general se ve perjudicado por la presencia permanente en las calles de pacientes de enfermedades graves y crónicas, como la adicción. Además, el tratamiento de la adicción tiende a ser menos eficaz cuando los que lo reciben carecen de vivienda estable.146 De los que carecen actualmente de hogar, el 25 por ciento no ha sido tratado nunca por el uso indebido de drogas; el 36 por ciento ha recibido tratamiento hospitalizado y el 27 por ciento ha recibido asistencia ambulatoria.147 El 38 por ciento de los que carecen actualmente de hogar ha recibido tratamiento hospital-izado por drogaadicción tres o más veces.148 Las personas que no tienen hogar pueden obtener tratamiento residencial pero, sin un punto de recuperación que no sea un albergue, el tratamiento es a menudo ineficaz.

Casos de Cocaína, Heroína y Marijuana Mencionados en Sala de Urgengencias

El consumo de drogas en el trabajo – De acuerdo con la NHSDA de 1999, el estar empleado o no se correlaciona mucho con las tasas de consumo ilícito de drogas. Se estima que el 16,4 por ciento de los adultos desempleados (18 y más años de edad) eran consumidores ilícitos actuales de drogas en 1999, en comparación con 6,5 por ciento de los adultos empleados a tiempo completo y el 8,6 por ciento de los adultos empleados a tiempo parcial. Más del 77 por ciento de los consumidores de drogas ilícitas actuales de 18 años y más de edad trabajan a tiempo completo o parcial, lo que representa un total de aproximadamente 9,42 millones de trabajadores.

Otros datos significativos sobre la fuerza de trabajo procedentes de la NHSDA de 1999 indican que el consumo ilícito de drogas también está muy correlacionado con la edad y la escolaridad. Entre los jóvenes de 12 a 17 años de edad, el 10,9 por ciento había consumido una droga ilícita dentro de los 30 días anteriores a la entrevista. Entre los 18 y 25 años de edad, el 17,1 por ciento declararó que consumía drogas en la actualidad. Las tasas de consumo de drogas ilícitas descienden generalmente en cada grupo de edad más avanzada, hasta el 1,7 por ciento entre los de 50 a 65 años. Una excepción a este patrón la forma el grupo comprendido entre los 40 y los 44 años, cuya tasa del 8,6 por ciento es algo más alta que la del 6,6 por ciento correspondiente a los de 35 a 39 años de edad y del 4,1 por ciento de los de edades comprendidas entre los 45 y los 49 años. Los miembros de esta cohorte de personas de 40 a 44 años eran adolescentes durante la década de 1970, período en el que la incidencia del consumo de drogas y las tasas de prevalencia aumentaron espectacularmente.

MEDIDAS DE LA EFICACIA EN EL RENDIMIENTO (PME)

La intención explícita de la Estrategia Nacional para el Control de Drogas es reducir el consumo y la disponibilidad de las drogas en un 50 por ciento, y las consecuencias sociales y para la salud en un mínimo del 25 por ciento para 2007 (en comparación con los niveles de referencia de 1996). La Estrategia traza el camino para lograr este fin. El progreso hacia las 5 metas y los 31 objetivos de la Estrategia ha de evaluarse continuamente para determinar si se ajusta a lo previsto o no y modificar la Estrategia si hace falta. La ONDCP ha celebrado consultas con el Congreso, las entidades federales de control de drogas, funcionarios estatales y locales, ciudadanos particulares y organizaciones con experiencia en la reducción de la oferta y la demanda para formular un sistema de Medidas de la Eficacia en el Rendimiento (PME, siglas de Performance Measures of Effectiveness) a fin de evaluar las actividades nacionales de control de drogas.

El sistema PME: (1) evalúa la eficacia de la Estrategia y sus programas complementarios, (2) proporciona información a toda la comunidad de control de drogas sobre qué necesita hacerse para perfeccionar la política e instrucciones programáticas, (3) ayuda con la gestión del presupuesto de control de drogas. El sistema PME cumple los lineamientos del Congreso en el sentido de que la Estrategia Nacional para el Control de Drogas contenga objetivos medibles y metas concretas para lograr fines cuantificables a largo plazo. Estas metas e informes anuales tienen por fin proporcionar información a los comisiones de consignaciones y autorizaciones presupuestarias del Congreso a la hora de reestructurar las consignaciones con las que se financia la Estrategia, a fin de asegurar que se aportan los recursos necesarios para alcanzar estos objetivos tan ambiciosos de rendimiento a largo plazo.

El núcleo del sistema PME consiste en doce “blancos de impacto” que definen los resultados medibles que deberán lograrse con las cinco metas de la Estrategia. Hay cinco blancos de impacto para reducción de la demanda, cinco para reducción de la oferta y dos para reducción de las consecuencias adversas sobre la salud y la delincuencia derivadas del consumo y tráfico de drogas. Ochenta y cinco metas adicionales contribuyen a delinear mejor los fines a plazos medio (2002) y largo (2007) para los 31 objetivos de la Estrategia. Estas son “metas extendidas” ya que requieren que se progrese con respecto a lo logrado en años anteriores. Este sistema concuerda con las recomendaciones de la Academia Nacional de Administración Pública, la Contraloría General (General Accounting Office) y otras entidades que se esfuerzan por mejorar las prácticas del gobierno. El sistema de rendimiento figura, minuciosamente descrito, en un volumen paralelo de esta Estrategia: Medidas de la Eficacia en el Rendimiento: Informe de 2001.

Metas de Impacto

El progreso hacia cada meta y objetivo se evalúa por medio de fuentes de datos nuevas o ya existentes. Monitoring The Future [Vigilancia del Futuro] (MTF) y la Encuesta Nacional por Hogares sobre Uso Indebido de Drogas (NHSDA), por ejemplo, estiman la idea que se tienen sobre el riesgo de la droga, las tasas de consumo actual, la edad de iniciación y el consumo durante toda la vida de alcohol, tabaco y la mayoría de las drogas ilícitas. El Informe Internacional sobre Estrategia de Control de Narcóticos (INCSR), que elabora el Departamento de Estado todos los años, proporciona evaluaciones por países de las iniciativas y de los resultados obtenidos. El INCSR repasa los datos estadísticos sobre cultivo, erradicación, producción, patrones de tráfico e incautaciones de drogas, junto con actividades coercitivas, entre ellas, detenciones y destrucción de laboratorios de drogas. El Subcomité de Datos, Investigación y Coordinación Interdepartamental, del Comité de Investigación, Datos y Evaluación para el Control de Drogas (comité que asesora al Director de la ONDCP), está formulando otros instrumentos y los procedimientos de medición necesarios para abordar la demografía de los consumidores crónicos, el cultivo nacional de cannabis, la disponibilidad de drogas y otras deficiencias en los datos.149

La parte de medición del sistema de PME está ahora instituida, aunque hay más trabajo por realizar para modernizar la recopilación de datos y llenar las lagunas en los datos. El perfeccionamiento de los objetivos y medidas se lleva a cabo continuamente, y es probable que con la nueva Administración se produzcan cambios muy importantes. Sin embargo, la ONDCP formuló el sistema PME para que pudiera adaptarse a esos cambios, incorporando los elementos clave de cualquier estrategia de control de drogas: prevención, aplicación de la ley, tratamiento, interdicción (interceptación) y actividades en los países de origen. La ponderación, en especial para la asignación de recursos, puede cambiar, pero esos aspectos es lo más probable que formen parte de cualquier nueva estrategia.

Reconociendo que medir lo que se logre en materia de control de drogas no significa automáticamente que se hayan alcanzado estos objetivos ambiciosos de PME a largo plazo, la ONDCP emprendió deliberadamente la formación de grupos pequeños de interesados consagrados a alcanzar estas metas. Por medio de los instrumentos de Gestión del Rendimiento, hemos reunido a grupos de trabajo interdepartamentales para que se concentren en la identificación de lo que necesita hacerse entre hoy y 2007 a fin de alcanzar los objetivos, saber a qué entidades se encoomienda esta labor y decidir cómo vigilar el proceso. Estos grupos han formulado modelos lógicos y planes de acción para los objetivos de PME: estos son documentos de trabajo del personal que serán calibrados regularmente para reflejar las realidades presupuestarias y los resultados de la evaluación. Hemos empezado a vincular estos planes de acción y el presupuesto. Acabamos de iniciar un proceso de “nacionalización”, o sea, de lograr la colaboración de participantes clave de los sectores estatal, local y privado.

Armazón de Medidas y Resultados

Para que la Estrategia tenga una eficacia máxima, otros niveles de gobierno deberán mostrar sentido de comunidad y visión de conjunto a nivel federal. Al asociarnos con los gobiernos estatales y locales, comprendemos mejor las tendencias y obstáculos que confrontan las comunidades y los vecindarios.

La ONDCP ha sido pionera en la formación de asociaciones estructiradas de medición del rendimiento entre el gobierno federal y los gobiernos estatales y municipales, a fin de coordinar las actividades normativas y compartir las lecciones aprendidas para realzar las iniciativas nacionales con el fin de reducir el consumo de drogas ilícitas y la criminalidad y violencia relacionadas con las drogas. Estas asociaciones estructuradas se fundan en el principio de una necesidad mutua de cooperación para alcanzar metas comunes y en el convencimiento de que la colaboración centrada en los objetivos mejorará la eficacia del control de drogas a todos los niveles del gobierno. La ONDCP ha iniciado tres Acuerdos sobre el Rendimiento, dos con los estados de Oregón y Maryland y un tercero con la ciudad de Houston, Texas.

Finamente, es muy infrecuente que haya planes de acción interdepartamentales que tomen como base modelos de lógica basados en los objetivos, para lograr un cometido que abarca las responsabilidades de diferentes organismos. La “nacionalización”, aunque lleva tiempo y es iterativa, ampliará el debate sobre políticas e instituciones. Pero el diálogo se centrará en “la mejor forma de alcanzar los objetivos de PME”, es decir, será un diálogo concentrado en los objetivos. La ONDCP seguirá utilizando estos modelos lógicos y planes de acción para formar grupos de intereses nacionales coherentes dedicados a formular temarios y adoptar decisiones de asignación de recursos en torno a las metas de la Estrategia nacional.


Notas

1 Administración de Servicios de Salud Mental y Toxicomanías (SAMHSA), Oficina de Estudios Aplicados, Summary of Findings from the 1999 National Household Survey on Drug Abuse (NHSDA), Publicación de DHHS No. (SMA) 00-3466, (Rockville, MD: Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, 2000), página 13.

2 Ibid, página G-81.

3 The Gallup Organization, Consultation with America: A Look at How Americans View the Country’s Drug Problem, Final Report (Rockville, MD: The Gallup Organization, 22 de noviembre de 1999).

4 National League of Cities, National School Boards Association, Joe DiMaggio Children’s Hospital and Youth Crime Watch, Ten Critical Threats to America’s Children: Warning Signs for the Next Millennium (Alexandria, VA: The National League of Cities, noviembre de 1999), página 13.

5 1998 NHSDA, página 15.

6 Administración de Servicios de Salud Mental y Toxicomanías, Oficina de Estudios Aplicados, Analyses of Substance Abuse and Treatment Need Issues, Analytic Series A-7, Publicación de DHHS No. SMA98-3227, (Rockville, MD: Departamento de Salud y Serivcios Sociales de Los Estados Unidos, 1998), página 93.

7 Administración de Servicios de Salud Mental y Toxicomanías, Oficina de Estudios Aplicados, Driving After Drug or Alcohol Use: Findings from the 1996 National Household Survey on Drug Abuse, Analytic Series A-8, Publicación de DHHS No. SMA99-3273, (Rockville, MD: Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, 1998), página 50.

8 Thomas A. Gray y Eric D. Wish, Substance Abuse Need for Treatment Among Arrestees (SANTA) in Maryland: Youth in the Juvenile Justice System (Rockville, MD: Administración sobre Abuso de Drogas y Alcohol de Maryland, 1998).

9 Brook, J.S., Balka, E.B y Whiteman, M., The Risks for Late Adolescence of Early Adolescent Marijuana Use, American Journal of Public Health, 1549-1554, 1999, página 89.

10 1999 NHSDA, página 36.

11 Partnership for a Drug-Free America, 2000 Partnership Attitude Tracking Study: Teens in Grades 7 through 12, (Nueva York, NY: PDFA, otoño de 2000).

12 Johnston, L.D., O’Malley, P.M. y Bachman, J.G., National survey results on drug use from the Monitoring the Future study, Volume I: Secondary school students, Publicación de NIH No. 99-4660, (Rockville, MD: Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas, 2000.

13 Instituto Nacional sobre Abuso del Alcohol y Alcoholismo, “Advancing Knowledge through Research”, Hoja Informativa, otoño de 1999.

14 Merrill, Jeffrey, Kimberly Fox, Susan Lewis y Gerald Pulver, Cigarettes, Alcohol, Marijuana: Gateways to Illicit Drug Use (Nueva York: Centro Nacional sobre Adicción y Abuso de Sustancias, Columbia University, 1994), página 15.

15 Administración de Servicios de Salud Mental y Toxicomanías, Oficina de Estudios Aplicados, Resultados de la Encuesta Nacional por Hogares sobre Abuso de Drogas de 1999, página 21. El consumo intenso de bebidas alcohólicas se define como el consumo de cinco o más copas en una ocasión en el transcurso de los últimos treinta días. Un bebedor asiduo es el que consume cinco o más copas en una ocasión, en cinco o más días, en el transcurso de los últimos treinta días.

16 Centro Nacional sobre Adicción y Abuso de Sustancias, Columbia University (CASA), No Place to Hide: Substance Abuse in Mid-Size Cities and Rural America, encargado por la Conferencia de Alcaldes de los Estados Unidos y financiado por la DEA con el apoyo del Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas, enero de 1999, página 3.

17 1999 NHSDA, datos inéditos de SAMHSA.

18 Administración de Servicios de Salud Mental y Toxicomanías, Oficina de Estudios Aplicados, Resultados de los cuadros suplementarios de la Encuesta Nacional por Hogares sobre Abuso de Drogas de 1999.

19 Ibid.

20 Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, Healthy People 2010: Understanding and Improving Health. (Washington, D.C.: Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, Government Printing Office, 2000), página 31.

21 Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, Centros de Control y Prevención de Enfermedades, “Tobacco Use Among Middle and High School Students – United States 1999”, Informe semanal sobre morbilidad y mortalidad, Vol. 49. No.3, 28 enero de 2000, páginas 49-53.

22 Ibid.

23 National Center on Addiction and Substance Abuse at Columbia University (CASA), No Place to Hide: Substance Abuse in Mid-Size Cities and Rural America, encargado por la Conferencia de Alcaldes de los Estados Unidos y financiado por la DEA con el apoyo del Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas, enero de 1999, página 3.

24 Jayant K., Pakhale S.S., Toxic constituents in bidi smoke, en Sanghvi LD, Notani P, editores. Tobacco and health: the Indian scene, (Bombay, India: Tata Memorial Center, 1989).

25 Rickert W.S., Determination of yields of “tar,” nicotine, and carbon monoxide from bidi cigarettes: final report. (Ontario, Canadá: Labstat International, Inc., 1999).

26 Gupta P.C., Hamner J.E. III, Murti P.R., editores. Control of tobacco-related cancers and other diseases; proceedings of an international symposium. Bombay, India: Tata Institute of Fundamental Research, Oxford University Press, 1992.

27 Administración de Control de Drogas (DEA), Drug Intelligence Brief – An Overview on Club Drugs, febrero de 2000, página 1.

28 National Center on Addiction and Substance Abuse at Columbia University, Dangerous Liaisons: Substance Abuse and Sex (Nueva York: National Center on Addiction and Substance Abuse at Columbia University, diciembre de 1999).

29 Ibid.

30 Rome, E.S., Rybicki, M.S. y Durant, R.H. (1998), “Pregnancy and Other Risk Behaviors Among Adolescent Girls in Ohio,” Journal of Adolescent Health. 22(1), páginas 50-55.

31 1999 NHSDA, página 13.

32 1999 NHSDA, página 4.

33 1999 NHSDA, página 30.

34 NHSDA, página 2.

35 2000 Monitoring the Future Study. (MTF).

36 1999 NHSDA, página 4.

37 1999 NHSDA, página 4.

38 Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas, Draft National Drug Threat Assessment 2001: The Domestic Perspective, página vii.

39 Administración De Control de Drogas, Drug Intelligence Brief – Drug Trafficking in the United States, septiembre de 1999, página 9.

40 Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas, Draft National Drug Threat Assessment 2001: The Domestic Perspective (Johnstown, PA: Departamento de Justicia de los Estados Unidos, octubre de 2000), página 42.

41 Administración De Control de Drogas, Drug Intelligence Brief – The Cannabis Situation in the United States, diciembre de 1999, página 4.

42 Datos estadísticos proporcionados por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos a la ONDCP, noviembre de 2000.

43 Administración De Control de Drogas, 2000 Domestic Cannabis Eradication/Suppression Program Statistics.

44 Administración De Control de Drogas, Drug Intelligence Brief – Drug Trafficking in the United States, septiembre de 1999, página 11.

45 Ibid.

46 1999 NHSDA, página 170.

47 1999 NHSDA, página 168.

48 1999 NHSDA, página 171.

49 1999 NHSDA, página 31.

50 Administración De Control de Drogas, Drug Intelligence Brief – Drug Trafficking in the United States, septiembre de 1999, página 2.

51 Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, Mid-Year Interagency Assessment of Cocaine Movement (Washington, D.C.: Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, agosto de 2000), página 4 .

52 Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, Mid-Year Interagency Assessment of Cocaine Movement (Washington, D.C.: Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, agosto de 2000), página 4.

53 Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, What America’s Users Spend on Illegal Drugs, 1988-1999 (Washington, DC: Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, 1999), 20. Este análisis se fundamenta en un modelo combinado que integra o compara datos de las fuentes siguientes: 1) cifras del cultivo de coca producidas por el Centro de Lucha contra los Narcóticos y la Criminalidad de la Agencia Central de Inteligencia; 2) análisis de movimientos extranjeros derivados de “la Evaluación Interdepartamental del Movimiento de Cocaína”; 3) cifras de pérdidas (decomisos de las autoridades de ejecución de la ley y estimaciones del consumo en otros países); y 4) la estimación del consumo nacional de la cocaína en los Estados Unidos.

54 Ibid.

55 Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas, Draft National Drug Threat Assessment 2001: The Domestic Perspective (Johnstown, PA: Departamento de Justicia de los Estados Unidos, 2000), página 2.

56 1999 NHSDA, página 170.

57 1999 NHSDA, página 31.

58 1999 NHSDA, página 171.

59 1999 NHSDA, página 31.

60 El estudio MTF no es una fuente de estimaciones particularmente precisa sobre la heroína debido al reducido número de participantes que declararon consumirla. En consecuencia, las estimaciones son relativamente inestables y muestran una tendencia con cierto grado de variabilidad temporal.

61 Administración De Control de Drogas, Drug Intelligence Brief – Drug Trafficking in the United States, septiembre de 1999, página 6.

62 Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, High Intensity Drug Trafficking Area Program (Washington, D.C.: Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, 1999), página 15.

63 Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, Draft - What America’s Users Spend on Illegal Drugs, 1988-1998 página 20.

64 Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Administración De Control de Drogas (DEA), Centro de Inteligencia de El Paso, Methamphetamine Trafficking Trends (El Paso, TX: EPIC, 1999), páginas 3-4.

65 1999 NHSDA, página 33.

66 Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, Draft - What America’s Users Spend on Illegal Drugs, 1988-1998, página 21.

67 1999 NHSDA, página 33.

68 Centro Nacional sobre Adicción y Abuso de Sustancias (CASA) en la Universidad de Columbia, No Place to Hide: Substance Abuse in Mid-Size Cities and Rural America, página 3.

69 Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas, Draft National Drug Threat Assessment 2000: An Interim Report (Johnstown, PA: Departamento de Justicia de los Estados Unidos, 1999), página 5.

70 Instituto Nacional de Justicia, Interim Report of the Methamphetamine Interagency Task Force, (Washington, D.C.: Departamento de Justicia de los Estados Unidos, 1999), página 9.

71 Datos estadísticos del Centro de Inteligencia de El Paso proporcionados a la ONDCP el noviembre de 2000. La gran mayoría de los laboratorios de los que la EPIC tuvo noticias se dedicaban a la producción de metanfetamina. Sin embargo, unos pocos producían LSD, MDMA o metcatinona.

72 El Paso Intelligence Center, datos estadísticos proporcionados a ONDCP, 6 de noviembre de 2000.

73 Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, the Midwest High Intensity Drug Trafficking Area, 11 de diciembre de 2000. En Kansas, la Dependencia de Investigación de Kansas allanó y confiscó 99 laboratorios en 1997, 189 en 1998 y 511 en 1999. En Missouri, la Patrulla de Carreteras del Estado de Missouri allanó y confiscó 319 laboratorios en 1997, 485 en 1998 y 920 en 1999. En Iowa, la División de Cumplimiento de las Leyes sobre Narcóticos de Iowa hizo lo mismo con 85 laboratorios en 1997, 339 en 1998 y 514 en 1999.

74 Administración De Control de Drogas, Drug Intelligence Brief – Drug Trafficking in the United States, septiembre de 1999, página 8.

75 Oficina de Política Nacional de Control de Drogas, Draft - What America’s Users Spend on Illegal Drugs, 1988-1998, página 24. Debido a que una porción de la metanfetamina consumida en los Estados Unidos la producen en el país numerosos laboratorios clandestinos pequeños, a menudo para clientes determinados, resulta muy difícil realizar una evaluación válida del consumo nacional. Además, estos datos constituyen el primer intento de estimación del consumo de metanfetamina y puede existir cierto grado de incertidumbre.

76 Administración De Control de Drogas, Drugs of Concern: MDMA (Ecstasy), www.usdoj.gov/dea/concern/mdma.html, 13 de enero de 2000.

77 Véase Hatzidimitriou, G., McCann, U.D. y Ricaurte, G.A. “Altered Serotonin Innervation Patterns in the Forebrain of Monkeys Treated with (±)3,4-Methylenedioxymethamphetamine Seven Years Previously: Factors Influencing Abnormal Recovery”, The Journal of Neuroscience, 15 de junio de 1999, 19(12):5096-5107 y McCann, U.D., Eligulashivili, V., Ricuarte, G.A., “Cognitive Performance in (+/-) 3,4 Methylenedioxymethamphetamine Users: A Controlled Study”, Psycopharmacology, abril de 1999, 143(4):417-25.

78 Ibid.

79 Administración de Servicios de Salud Mental y Toxicomanías, Oficina de Estudios Aplicados, Year-End 1999 Emergency Department Data from the Drug Abuse Warning Network Annual, Publicación de DHHS No. SMA00-3462, (Rockville, MD: Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, agosto de 2000).

80 Administración De Control de Drogas, Drugs of Concern: MDMA (Ecstasy), www.usdoj.gov/dea/concern/mdma/mdma_factsheet.html, 13 de enero de 2000.

81 Administración De Control de Drogas, Drug Intelligence Brief: MDMA – junio de 1999, página 2.

82 Administración De Control de Drogas, Report of the International Conference on Ecstasy & Club Drugs, octubre de 2000, página ii. The National Drug Intelligence Center, Draft National Drug Threat Assessment 2001: The Domestic Perspective, página 49.

83 Ibid., página 2.

84 Servicio de Aduana de los Estados Unidos, Office of Public Affairs, Ecstasy Seizures and Smuggling Methods, Fact Sheet, 5 de enero de 2000.

85 Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas, Draft National Drug Threat Assessment 2001: The Domestic Perspective, octubre de 2000.

86 Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas, MDMA Trafficking –, Washington, D.C., 15 de diciembre de 1999.

87 Centro Nacional de Inteligencia sobre Drogas, MDMA Trafficking

– informe público para la Office of National Drug Control Policy.

88 Administración De Control de Drogas, Drug Intelligence Brief –

Drug Trafficking in the United States, septiembre de 1999, página 13.

89 Administración De Control de Drogas, Drug Intelligence Brief— Caribbean MDMA Trends, febrero de 2000.

90 Administración De Control de Drogas, Drug Intelligence Brief: MDMA – junio de 1999, página 1.

91 Departamento de la Fuerza Aérea, Oficina de Investigaciones Especiales, Carta del General de Brigada F.X. Taylor a Joseph Peters, ONDCP, 7 de diciembre de 2000.

92 1999 NHSDA, página 32.

93 1999 NHSDA, página 171.

94 1999 NHSDA, página 170.

95 Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas, Institutos Nacionales de Salud, Anabolic Steroids: A Threat to Mind and Body, NIDA Research Reports, (Washington, DC: Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, NIH, NIDA, 1991) (Publicación de DHHS No. (ADM)91-1810).

96 1999 NHSDA, página 171.

97 1999 NHSDA, página 32.

98 Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas, Grupo de Trabajo sobre Epidemiología de la Comunidad, Epidemiological Trends in Drug Abuse, Volumen I (Washington, D.C.: Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, Servicio de Salud Pública, Institutos Nacionales de Salud, 1999), página 77.

99 Administración De Control de Drogas, The Diversion of Drugs and Chemicals (Washington, D.C.: Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Administración De Control de Drogas, Office of Diversion Control [Oficina de Control de Desvíos], 1999), página 6.

100 Administración De Control de Drogas, The Diversion of Drugs and Chemicals, página 7.

101 Servicio de Aduana de los Estados Unidos, Oficina de Relaciones Públicas, información estadística inédita sobre confiscaciones.

102 Administración De Control de Drogas, Office of Diversion Control Statistics [Oficina de Estadística sobre Control de Desvíos], 13 enero de 2000.

103 Véase http://www.drugquest.com/ (20 de enero de 2000) and http://www.feral.org/vitality/in_1main.htm (20 de enero de 2000).

104 Administración De Control de Drogas, The Diversion of Drugs and Chemicals, página 4.

105 Ibid., página 11.

107 Wilson, Doris James, “Drug Use, Testing, and Treatment in Jails,” Dependencia de Estadísticas de Justicia, mayo de 2000 y Mumola, Christopher, “Substance Abuse and Treatment, State and Federal Prisoners, 1997,” Dependencia de Estadísticas de Justicia, enero de 1999.

108 Instituto Nacional de Justicia, Informe Anual de 1999 sobre Consumo Indebido de Drogas entre Detenidos Adultos y Menores, junio de 2000, página 1.

109 Instituto Nacional de Justicia, Informe Anual de 1999 sobre Consumo Indebido de Drogas entre Detenidos Adultos y Menores, junio de 2000, página 3.

110 Instituto Nacional de Justicia, Informe Anual de 1999 sobre Consumo Indebido de Drogas entre Detenidos Adultos y Menores, junio de 2000, página 2.

111 Instituto Nacional de Justicia, Informe Anual de 1999 sobre Consumo Indebido de Drogas entre Detenidos Adultos y Menores, junio de 2000, página 1.

112 Instituto Nacional de Justicia, Informe Anual de 1999 sobre Consumo Indebido de Drogas entre Detenidos Adultos y Menores, junio de 2000, página 2.

113 Instituto Nacional de Justicia, Informe Anual de 1999 sobre Consumo Indebido de Drogas entre Detenidos Adultos y Menores, junio de 2000, página 1.

114 Instituto Nacional de Justicia, Informe Anual de 1999 sobre Consumo Indebido de Drogas entre Detenidos Adultos y Menores, junio de 2000, página 4.

115 Instituto Nacional de Justicia, Informe Anual de 1999 sobre Consumo Indebido de Drogas entre Detenidos Adultos y Menores, junio de 2000, página 24.

116 Instituto Nacional de Justicia, Informe Anual de 1999 sobre Consumo Indebido de Drogas entre Detenidos Adultos y Menores, junio de 2000. página 58.

117 Instituto Nacional de Justicia, Informe Anual de 1999 sobre Consumo Indebido de Drogas entre Detenidos Adultos y Menores, junio de 2000, página 3.

118 Instituto Nacional de Justicia, Informe Anual de 1999 sobre Consumo Indebido de Drogas entre Detenidos Adultos y Menores, junio de 2000, página 3.

119 Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Dependencia de Estadísticas de Justicia, Detenidos en 1999, agosto de 2000, página 2.

120 Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Dependencia de Estadísticas de Justicia, Detenidos en 1999, agosto de 2000, página 2.

121 Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Dependencia de Estadísticas de Justicia, Detenidos en 1999, agosto de 2000, página 2.

122 Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Dependencia de Estadísticas de Justicia, Detenidos en 1999, agosto de 2000, página 1.

123 Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Dependencia de Estadísticas de Justicia, Detenidos en 1999, agosto de 2000, página 1.

124 Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Dependencia de Estadísticas de Justicia, Detenidos en 1999, agosto de 2000, página 5.

125 Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Dependencia de Estadísticas de Justicia, Detenidos en 1999, agosto de 2000, página 12-13.

126 Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Dependencia de Estadísticas de Justicia, Detenidos en 1999, agosto de 2000, página 10.

127 Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Dependencia de Estadísticas de Justicia, Detenidos en 1999, agosto de 2000, página 10.

128 Departamento de Justicia de los Estados Unidos, Dependencia de Estadísticas de Justicia, Detenidos en 1999, agosto de 2000, página 11.

129 Mumola, Christopher J., Veterans in Prison or Jail, enero de 2000, Dependencia de Estadísticas de Justicia, página 9-10.

130 Mumola, Christopher J., Veterans in Prison or Jail, enero de 2000, Dependencia de Estadísticas de Justicia, página 5.

131 Wilson, Doris James, Drug Use, Testing, and Treatment in Jails, mayo de 2000, Dependencia de Estadísticas de Justicia, página 1-2.

132 Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas, Instituto Nacional sobre Abuso del Alcohol y Alcoholismo, The Economic Costs of Alcohol and Drug Abuse in the United States (Rockville, MD: Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, 1998), http://www.nida.nih.gov/EconomicCosts/Chapter1.html#1.10, 11 de enero de 2000.

133 Ibid., http://www.nida.nih.gov/EconomicCosts/Chapter1.html #1.2, 23 de Enero de 2000.

134 Hoyert, D.L., Kochanek, K.D., Murphy, S.L. “Deaths: Final Data for 1997.” National Vital Statistics Report, Vol. 47, No. 19, (Hyattsville, MD: Centro Nacional de Estadísticas de Salud, 1999).

135 Administración de Servicios de Salud Mental y Toxicomanías, Oficina de Estudios Aplicados, Drug Abuse Warning Network Annual Medical Examiner Data 1998, página 50.

136 Leshner, A, “Science-Based Views of Drug Addiction and its Treatment,” Journal of the American Medical Association, 13 de octubre de 1999, http://jama.ama-assn.org/issues/v282n14/rfull/jct90020.html, 27 de enero de 2000.

137 Administración de Servicios de Salud Mental y Toxicomanías, Oficina de Estudios Aplicados, Year-End 1999 Emergency Department Data from the Drug Abuse Warning Network, Publicación de DHHS No. SMA00-3462, (Rockville, MD: Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, agosto de 2000), página 66.

138 Administración de Servicios de Salud Mental y Toxicomanías, Oficina de Estudios Aplicados, Drug Abuse Warning Network Annual Medical Examiner Data 1999, página 66.

139 Administración de Servicios de Salud Mental y Toxicomanías, Oficina de Estudios Aplicados, Drug Abuse Warning Network Annual Medical Examiner Data 1999, página 11.

140 Alan Leshner, “Addiction is a Brain Disease — And It Matters,” Publicación Especializada del Instituto Nacional de Justicia, octubre de 1998, página 3.

141 Centros de Control y Prevención de Enfermedades(CDC), Reported Tuberculosis in the United States, 1999, agosto de 2000, páginas 34-36.

142 CDC, HIV/AIDS Surveillance Report, 1999; 11(2): 14.

143 Centros de Control y Prevención de Enfermedades, Summary of Notifiable Diseases, U.S., 1997, Informe Semanal sobre Morbilidad y Mortalidad 1998; 46 (54).

144 Conferencia de Alcaldes de los Estados Unidos, A Status on Hunger and Homelessness in America’s Cities 1999: A 26-City Survey, Washington, D.C., diciembre de 1999.

145 Culhane, Dennis P., Edmund F. Dejowski, Julie Ibanez, Elizabeth Needham e Irene Macchia, “Public Shleter Admission Rates in Philadelphia and New York City: The Implications of turnover for Sheltered Population Counts,” en Understanding Homelessness: New Policy and Research Perspectives, compilado por Dennis P. Culhane y Steven P. Hornburg, Fannie Mae Foundation, Washington, D.C., 1997.

146 Rog, Deborah y C. Scott Holupka, “Reconnecting Homeless Individuals and Families to the Community,” Practical Lessons: The 1998 National Symposium on Homelessness Research, (Washington, D.C.: Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano de los Estados Unidos y Departamento de Salud y Servicios Sociales de los Estados Unidos, agosto de 1999).

147 Interagency Council on the Homeless, Homelessness: Programs and the People They Serve, Technical Report, elaborado por The Urban Institute, diciembre de 1999, páginas 8-18.

148 Ibid.

149 El Apéndice de Datos de este Informe Anual traza los requisitos de presentación de informes esbozados por el Congreso, los instrumentos de datos existentes utilizados para compilar este informe, los aspectos donde no se ha recopilado suficiente información o suficiente frecuencia y las medidas que se están tomando para remediar la falta de datos. El Informe de Medidas de la Eficacia en el Rendimiento de 2001 [The Performance Measures of Effectiveness: 2001 Report] (PME) esboza los resultados alcanzados en 2001 por el Subcomité de Datos de la ONDCP, que pueden contribuir a llenar la laguna de datos del sistema PME.

Comunicacion: La Anti-Droga